Un grupo de migrantes que se encontraba en la frontera de Paso Canoas, en la provincia de Chiriquí, decidió ingresar caminando al territorio panameño con destino a la ciudad de Panamá, sin autorización del Gobierno.
En una reunión bilateral entre Panamá y Costa Rica, se acordó que los migrantes debían dirigirse a un puesto de control costarricense para luego ingresar a Panamá y llegar a la provincia de Darién. En este punto, iniciaría un proceso de negociación con Colombia, Venezuela y Ecuador para gestionar el retorno de sus connacionales.
Esta medida no fue aceptada por estas personas, en su mayoría de origen venezolano, quienes han decidido continuar su recorrido a pie.




