Los brasileños están en vilo ante el duelo Lula-Bolsonaro en el balotaje de las elecciones presidenciales, que divide profundamente a la sociedad. Por eso, para algunos humoristas, hacer reír se convirtió en una "cuestión de salud mental".
"Los nervios están crispados, la gente está harta de las elecciones, hay discusiones en el seno de las familias (...), pero cuando vas a un teatro a reírte, no importa si estás a favor de Lula o de Bolsonaro: te ríes de los chistes y punto", continúa.
Su espectáculo, "Historias do Porchat", que presenta en un teatro de Leblon, un barrio lujoso de Rio de Janeiro, no trata de política; prefiere reírse de sí mismo.
"Ya hablo mucho de política en la televisión, en las redes sociales. Pero decidí no hablar de ello en el teatro porque pensé que la gente necesitaba reírse de otra cosa", añade el comediante.
En Instagram, donde tiene más de seis millones de seguidores, Porchat ha realizado en las últimas semanas varias transmisiones en vivo con votantes indecisos "sin juzgarlos", aunque no oculta que el domingo votará al expresidente izquierdista Luiz Inacio Lula da Silva.
- Ambiente "cargado" -
Para Yuri Marçal, otro gran nombre del humor brasileño, hacer reír en este periodo electoral es "una cuestión de salud mental".
"Nunca es fácil hacer reír a la gente, sobre todo en un momento como este, con unas elecciones tan polarizadas. Se nota que el ambiente está cargado, pero la gente necesita reírse aún más que antes", dice a la AFP.
El martes, este cómico negro de 29 años sorprendió a sus seguidores publicando un video en YouTube titulado "Não voto em ladrão" (No voto a un ladrón).
Es una referencia al lema de los partidarios del presidente ultraderechista Jair Bolsonaro y del propio jefe de Estado, que se refieren como "ladrón" a Lula, cuyas condenas por corrupción fueron anuladas por la Corte Suprema.
Pero cuando se hace "clic" en el video, el internauta se lleva una sorpresa: el cómico en realidad está hablando de un primo bolsonarista, la "oveja blanca de la familia", y utiliza argumentos humorísticos para convencerle de votar a Lula, como él.
"Llevo años haciendo reír a la gente hablando de política, pero también de racismo", dice, refiriéndose a sus irónicos chistes sobre la desigualdad racial en Brasil, basados en su mayoría en experiencias personales.
- Humor bajo amenaza -
Fabio Porchat recuerda que los comediantes brasileños "ya vivieron tiempos más difíciles, especialmente bajo la dictadura militar" (1964-1985).
"En aquella época, los humoristas tenían que pasar por la censura. Se presentaban ante cinco censores antes de presentarse al público. Una palabrota y te ibas a la cárcel", explica.
Pero el humor en Brasil tampoco está exento de peligros hoy en día.
A finales de 2019, la sede de la productora Porta dos Fundos, que cofundó en 2012, fue objeto de un ataque con cócteles molotov tras la emisión de un especial navideño en Netflix en el que Jesús parecía tener una relación homosexual.
Sin embargo, Porchat prefiere mantener las cosas en perspectiva. "Cuando estoy en la calle, nadie viene a molestarme. La mayoría de quienes me amenazan solo son valientes detrás de sus pantallas, en internet, pero son una minoría", afirma.
Yuri Marçal también ha recibido amenazas en redes sociales como Instagram, donde tiene más de un millón de seguidores: "Hace poco hice un chiste sobre Bolsonaro y alguien me dijo: 'Ten cuidado, sabemos dónde haces tus shows'".
FUENTE: AFP