Después de que se anunciara oficialmente que Danny Boyle no dirigiría la próxima entrega de la franquicia James Bond no tardaron en surgir los rumores acerca de las razones que se escondían realmente detrás de esas "diferencias creativas" que se habían citado como el motivo de su salida del proyecto.
Las principales teorías que se barajaban era que el cineasta había chocado frontalmente con el encargado de dar vida al agente 007, el actor Daniel Craig, que ha ido ganando cada vez más control artístico sobre las películas gracias a su popular interpretación del personaje, o que las referencias a temas políticos y sociales que incluía el guion que planeaba grabar habían asustado a los productores, al temer que pudieran robarle protagonismo a la historia.
Ahora el propio Boyle ha querido ofrecer su propia versión de los hechos y lo único que ha dejado claro es que el cariño que siempre ha sentido hacia el espía creado por Ian Fleming y el profundo conocimiento que tiene de su obra acabaron por impedirle realizar el trabajo para el que había sido contratado.
"Esos libros lo eran todo para mí cuando era un niño. Los leí y releí un montón de veces. He visto los filmes, como el resto del mundo, pero también conocía los libros, así que mi relación con los personajes era algo distinta", ha revelado en una entrevista a Radio Times.
"Creo que para cualquier fan de Bond resultaría imposible dirigir o escribir una de sus películas porque todo lo que ya sabes sobre él acabaría suponiendo un lastre, y lo que se espera de ti es que aportes un soplo de aire fresco".
De sus declaraciones se desprende que los responsables de Bond y él tenían posturas encontradas sobre cómo debía abordarse la vigésimoquinta cinta de la saga -probablemente la suya se mantenía más fiel a los libros y no era todo lo original que se esperaba de él-, pero parece que por el momento seguirá siendo un misterio cuáles eran exactamente esas diferencias.
FUENTE: Showbiz