La primera ministra de Canadá, Chrystia Freeland; el presidente de México, Manuel López Obrador; el académico mexicano José Antonio Seade Kuri y el representante de la Casa Blanca, Robert Lighthizer, posan durante la firma de la nueva versión del acuerdo comercial T-MEC

AFP

La Cámara de Representantes de Estados Unidos, de mayoría demócrata, aprobó el jueves el nuevo pacto comercial norteamericano T-MEC, un paso crucial hacia su ratificación y una victoria para el presidente republicano Donald Trump que forzó su negociación.

El proyecto de ley para implementar el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) recibió un amplio apoyo bipartidista en la Cámara baja estadounidense (385 votos a favor, 41 votos en contra), pero para entrar en vigor aún tiene que esperar la luz verde del Senado, dominado por los republicanos.

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Su consideración en la Cámara alta todavía no tiene fecha, aunque se espera que sea en el primer trimestre de 2020.

El líder de la mayoría republicana en el Senado, Mitch McConnell, advirtió la semana pasada que la votación "probablemente" deba esperar hasta el final del juicio político de Trump, cuyo inicio está previsto para principios de enero con duración indefinida.

"La aprobación del #TMEC por parte de la Cámara es una gran GANANCIA para el pueblo estadounidense. El presidente @realDonaldTrump negoció el mayor acuerdo comercial en la historia de Estados Unidos", tuiteó el vicepresidente Mike Pence.

El T-MEC fue acordado para reemplazar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), vigente desde 1994 y considerado "el peor acuerdo comercial de la historia" por Trump, quien al asumir en 2017 obligó a sus pares a revisarlo bajo amenaza de desvincular a Estados Unidos.

El principal negociador estadounidense, el representante comercial Robert Lighthizer, calificó de "hito" la confirmación del texto en la Cámara con tanto respaldo de ambos partidos.

Se espera que el T-MEC genere entre 176.000 y 589.000 nuevos empleos estadounidenses y aumente sustancialmente el crecimiento económico, señaló en un comunicado.

La Cámara de Comercio de Estados Unidos dijo que aunque "ningún acuerdo es perfecto", las reformas del nuevo tratado prometieron beneficios sustanciales.

El legislador republicano Will Hurd, quien representa un vasto distrito en la frontera entre Texas y México, lo consideró "esencial" durante el debate previo en la Cámara.

"Casi todos los aspectos de nuestras vidas -la comida en nuestra mesa, la ropa que nos ponemos, el combustible en nuestros autos- depende del libre comercio con México y Canadá", dijo.

Desde México, el presidente Andrés Manuel López Obrador, quien apuesta al T-MEC para impulsar la estancada economía de su país, no tardó en celebrar.

"Estamos bien y de buenas", tuiteó, junto a un video en el que se lo ve siguiendo por internet la votación en el Congreso estadounidense.

Su canciller, Marcelo Ebrard, destacó que con esto la "fase de incertidumbre se cierra".

En los últimos 25 años, la integración con sus vecinos del norte ha sido clave para México, que multiplicó exponencialmente sus ventas a Estados Unidos adonde envía la mayor parte de sus exportaciones, en particular bienes manufacturados y productos agrícolas.

Según John Ashbourne, economista para mercados emergentes de la firma británica Capital Economics, "el mayor efecto, al menos en el corto plazo, será que aumentará la confianza al remover el riesgo de que se caigan las negociaciones".

"Esto mejorará un poco el clima de negocios", dijo.

Jesús Seade, contraparte mexicano de Lighthizer, consideró "histórica" la votación del jueves en Estados Unidos, destacando en un tuit que el año que llevó este primer paso en la aprobación legislativa, "permitió un mucho mejor tratado" y "augura mayor compromiso y cumplimiento de ambos partidos".

El T-MEC fue firmado inicialmente el 30 de noviembre de 2018, y ratificado por México en junio de este año.

Pero su confirmación en el Congreso de Estados Unidos se complicó porque los legisladores demócratas exigieron previsiones para asegurar el cumplimiento de una reforma laboral mexicana exigida para evitar la competencia desleal con los trabajadores estadounidenses.

Tras meses de negociaciones, se acordaron enmiendas y un nuevo protocolo del T-MEC fue sellado con bombos y platillos el 10 de diciembre en Ciudad de México por los Ejecutivos de los tres países.

La versión final del T-MEC ya fue ratificada por el Senado mexicano el 12 de diciembre, en tanto Canadá ha prometido confirmar el acuerdo una vez que Estados Unidos lo haya adoptado.

Es probable que el trámite en el Senado estadounidense sea ágil. Sin embargo, Pat Toomey, un destacado senador republicano de Pensilvania, ya anunció su oposición, alegando que el T-MEC aumentará los precios de los automóviles y reducirá las exportaciones y el empleo.

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