El pasado viernes los duques de Sussex dieron la bienvenida a su hija Lilibet Diana, a la que han llamado así en honor a su abuela materna, la fallecida princesa de Gales, y a su bisabuela Isabel II eligiendo como nombre para su pequeña el apodo cariñoso que los allegados de la soberana han utilizado siempre para referirse a ella en la intimidad.
En 2019, después del nacimiento de su primer retoño, Enrique le confesó a la doctora Jane Goodall que no se planteaba formar una familia numerosa por cuestiones medioambientales y que su esposa y él habían acordado tener "un máximo" de dos hijos para no contribuir a agotar los recursos de nuestro planeta.
"Creo que, extrañamente, por la gente que he conocido y los lugares que he tenido la suerte de visitar, siempre he sentido una conexión y un amor muy fuerte por la naturaleza. Ahora lo veo de forma diferente, sin duda. Pero siempre he querido intentar asegurarme de algo, incluso antes de tener un hijo o esperar tenerlo", aseguró en la revista Vogue. "Siempre he pensado: este lugar es algo que nos han prestado. Y, seguramente, siendo tan inteligentes como lo somos, o tan evolucionados como se supone que somos, deberíamos ser capaces de dejar algo mejor a la siguiente generación".
FUENTE: RSS