El cantante Prince, que falleció el pasado jueves, era un asiduo del club londinense Stringfellows en la década de los noventa, donde en una ocasión conoció a una impresionante mujer a la que le preguntó si quería acompañarle a su habitación de hotel para ver algunos vídeos de sus actuaciones. Y sorprendentemente eso fue lo que hicieron, ya que la invitación de Prince no era una 'excusa' para pasar una noche salvaje con su acompañante.
"Muchas estrellas de la música venían al club para disfrutar de fiestas alocadas, pero nunca vi a Prince probar una gota de alcohol. Mi recuerdo favorito de él fue cuando una noche se fijó en una mujer impresionante que estaba sentada con nosotros. Hablaron toda la noche antes de que él la invitara a la suite de su hotel para ver algunos vídeos. Ella creyó que se trataba solo de una excusa, pero al día siguiente me contó que pasaron dos horas sentados viendo vídeos de las actuaciones en directo de Prince. Ella creía que le iba a pedir que se quedara a pasar la noche con él, pero en su lugar le pidió un coche para que la llevara a casa y le dio las gracias por compartir su tiempo con él. Ella me dijo que había sido una noche muy sorprendente", reveló Peter Stringfellow, propietario del local, a la revista Closer.
A principios de los noventa Prince decidió cambiar su nombre por un símbolo impronunciable que acabó siendo conocido como el 'Símbolo del Amor', aunque a sus conocidos les pidió que le llamaran sencillamente "Amigo"."Cuando cambió su nombre por un símbolo le pregunté cómo se suponía que debía llamarle y me dijo: 'Amigo'", explicó Stringfellow.
FUENTE: Showbiz