ROMA Internacionales -  16 de abril de 2012 - 19:46

Lavitola también es acusado de sobornar al presidente de Panamá

ROMA (AFP). El exdirector del diario italiano Avanti y empresario Valter Lavitola, acusado de corrupción y soborno al exprimer ministro Silvio Berlusconi y al presidente de Panamá, Ricardo Martinelli, fue detenido este lunes en Italia tras permanecer prófugo seis meses en América Latina.

Lavitola fue detenido en el aeropuerto romano Leonardo Da Vinci al desembarcar de un vuelo procedente de Buenos Aires y fue trasladado inmediatamente a la cárcel napolitana de Poggioreale (sur).

Según fuentes judiciales cercanas a los dos fiscales de Nápoles que investigan el caso, Henry John Woodcock y Vicenzo Piscitelli, citadas por la prensa italiana, Lavitola está acusado de haberse presentado como "intermediario" del presidente y autoridades de Panamá para realizar "negociaciones ilícitas" en ese país, entre ellas la construcción de cuatro cárceles.

Lavitola está acusado de presunta "corrupción internacional" junto con otras doce personas, entre ellas el senador Sergio de Gregorio.

El presidente panameño salió al paso de estas acusaciones. "En Panamá ninguna empresa italiana está construyendo ni una cárcel", dijo brevemente Ricardo Martinelli en su cuenta de la red social Twitter.

Por su parte, el secretario de Estado de Comunicación panameño, Luis Eduardo Camacho, aseguró a la AFP que "este es un asunto de los italianos que concierne a los italianos".

Lavitola está acusado asimismo de haber organizado con su colega Giampaolo Tarantino una red de prostitutas de lujo para participar en las controvertidas fiestas privadas de Berlusconi.

También del "uso indebido" de unos 20 millones de euros de financiación pública para el diario L'Avanti.

El hombre de negocios había sido detenido el 1 de septiembre pasado por orden del tribunal de Nápoles por la presunta extorsión contra Berlusconi, para no revelar detalles de sus fiestas con prostitutas.

Según la acusación, los dos empresarios aspiraban inicialmente a obtener contactos para millonarios negocios en el exterior a través de Berlusconi y lograr licitaciones y negocios gracias a una "red compleja de corrupción" de funcionarios públicos y empresarios privados panameños.

Tras estallar el escándalo de las fiestas privadas de Berlusconi por la presencia de una menor de edad, los dos hombres de negocios terminaron por pedir unos 800,000 euros al líder político para guardar silencio.

Según la misma fuente, Lavitola y sus socios panameños, entre ellos Francisco Martinelli, primo del presidente, han sido acusados de obtener la licitación para la construcción de las cárceles del Gobierno de Panamá tras prometer la suma de 28 millones de dólares y un helicóptero de un valor de 8 millones al jefe de Estado latinoamericano.

En la lista de beneficiarios de sobornos figuran, además del presidente Martinelli, la ex ministra Roxana Méndez, actual alcaldesa de Panamá, y otras figuras políticas, sostiene la fiscalía.

"Parte del dinero para el presidente panameño fue entregado en un maletín", asegura la acusación, que precisa que se hicieron dos entregas de 530,000 y 140,000 euros.

El presidente Martinelli y demás funcionarios no pueden ser castigados por la justicia de Italia ya que son considerados sujetos "pasivos y no activos" en actos de corrupción, según las convenciones internacionales.

Para los investigadores, el negocio con Panamá se esfumó debido a los problemas judiciales de Lavitola en Italia relacionados con Berlusconi.

Según la fiscalía napolitana, Lavitola es un "experto en chantaje" y gozaba de importantes contactos dentro de Finmeccanica, el segundo grupo industrial público de la península, especializado en sectores tales como aeronáutica, electrónica de defensa, energía y transporte, el cual a su vez controla las firmas Selex, Telespazio Brasile y Augusta Westland, con intereses en Panamá.

La formalización de los contratos entre el Gobierno de Panamá y el conglomerado italiano para la adquisición de helicópteros, radares y un mapa digital se efectuó en agosto del 2010.

El diario Il Corriere della Sera sostiene que las filiales de Finmeccanica se apoyaron en la empresa Agafia, con sede en Panamá y propiedad de Lavitola, para sus operaciones.