La India. Se podría decir que es el subcontinente con más carisma. Es el destino turístico de millones de personas al año. ¿Quién me hubiera dicho hace un año que hoy estaría aquí? Eso sí, el viaje tiene una misión. Con Proyecto India y esta bitácora les mostraremos la diversidad y complejidad de este país. Así que, empecemos el viaje.
Cierren los ojos, visualicen la India, luego aterricen en ella. Viajen y disfruten por un par de semanas. Ahora cuéntenme, ¿Qué han hecho, visto y sentido?
Cada uno de nosotros tenemos una idea de la India distinta, pero seguro que muchos de ustedes vieron vacas, saborearon comida picante y deliciosa, vieron mujeres bellas en saris o a lo mejor gente bailando como en un film de Bollywood. Otros habrán ido al lado más espiritual, dedicaron su tiempo libre a hacer yoga, se vistieron con trapos más bien hippies o incluso se apuntaron a un retiro espiritual. Si ustedes son de estos últimos, les comunico que son el típico turista etnófilo.
Desde que llegué a la India no paro de escuchar esta palabreja entre mis amigos, sin lugar a dudas es mi trend topic. Nadie fuera de mi círculo habla de ello, nadie más usa esta palabra. Sin embargo, el tema me persigue. En Delhi, fue que descubrí la palabra: etnófilo. A veces incluso me la repito en mi cabeza… no suena tan mal ¿no? Etnófilo. Son personas blancas, algunas incluso aún conservan el blanco nuclear de las zonas más frías de nuestro planeta, y una minoría son camarones andantes. A simple vista, la forma más sencilla para detectarlos es a través de sus atuendos. Todos visten con ropa que puede parecer india, tradicional o folklórica, pero la forma de combinar las distintas piezas o incluso algunas de ellas no tienen nada que ver con la forma de vestir en este país. Normalmente, nuestros amigos etnófilos visten con pantalones bombachos y camisones o vestidos (en caso de las mujeres). No he visto ninguna etnófila, por ejemplo, con un sari –el vestido tradicional-.
Una vez detectados visualmente, el siguiente paso para conocerlos mejor es interactuar con ellos. Aunque a veces, simplemente con poner la oreja a la mesa de al lado hay bastante. Su objetivo en la India no es conocer un nuevo país, sino conocerse a ellos mismos y encontrar la paz interior. Para describirlo de una forma fácil y concisa: son una derivación de los hippies de haz el amor y no la guerra. Su filosofía de vida tiene raíces en el budismo y el hinduismo, quieren conectarse con la Madre Tierra y llegar al nirvana. Vienen a la India a hacer cursos de yoga o retiros espirituales… son los que incluso meditan por la calle, terminan mails con Hare Krishna y viven en un mundo flower power. Desgraciadamente, la mayoría simplemente huyen de la monotonía e hipocresía de occidente, pero incluso miles de kilómetros no los alejan totalmente de ella. El mundo en el que buscan refugio no es más que una invención de occidente, forma parte de la idea que nosotros hemos creado de oriente. Estereotipos que se remontan en siglos y siglos de literatura. Idea creadas para simplificar la complejidad de un país como India. Un país lleno de contrastes, algunos contradictorios pero todos ellos fascinantes.




