La procesión del Viernes Santo por la Vía Dolorosa de Jerusalén fue testigo hoy sin quererlo, de un momento de inusitada tensión con forcejeos, puñetazos y empujones incluidos, a escasos metros del Santo Sepulcro.
La procesión del Viernes Santo por la Vía Dolorosa de Jerusalén fue testigo hoy sin quererlo, de un momento de inusitada tensión con forcejeos, puñetazos y empujones incluidos, a escasos metros del Santo Sepulcro.