Francesco Schettino, capitán del barco

Agencia AFP

GROSSETO (AFP)  La primera de una serie de audiencias preliminares por el naufragio del crucero de lujo "Costa Concordia", en el que murieron 32 personas el 13 de enero del 2012, inició este lunes en Grosseto, (centro de Italia) con la presencia del principal acusado de la tragedia, el capitán Francesco Schettino.

Apodado el "capitán cobarde", Schettino ingresó al Teatro Moderno, transformado en una sala de tribunal debido a la presencia de un número elevado de personas involucradas , con la intención de contar "su versión" sobre las razones por las que el buque con 4.229 personas encalló contra los arrecifes de la isla toscana del Giglio.

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El comandante es acusado de haber provocado el naufragio al pasar demasiado cerca de la costa y haber abandonado el barco en plena evacuación, mientras éste se inclinaba dramáticamente con los pasajeros a bordo que intentaban salvarse en botes salvavidas.

Se necesitarán al menos 40 audiencias preliminares para poder examinar las acusaciones contra un total de seis personas, entre ellas dirigentes y personal del "Costa Concordia".

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Schettino, de rostro firme y colérico, goza desde julio de libertad tras haber pasado casi seis meses en detención domiciliaria.

Unas 200 víctimas, así como asociaciones de defensa del medio ambiente e instituciones del Giglio, solicitan indemnizaciones por los daños ocasionados a esa pequeña isla del Mediterráneo, conocida por su belleza natural.

Las autoridades de la isla piden 80 millones de euros por los daños provocados entre otros a su delicado fondo marino, protegido desde hace más de medio siglo.

La próxima audiencia preliminar fue fijada para el miércoles y dará tiempo a los abogados para examinar los pedidos y confirmar a las personas o entidades con derechos en el proceso.

Entre los acusados figura el timonel indonesio Rusli Bin, quien según Schettino no entendía las órdenes que le daba en el momento de la emergencia, y el responsable de la célula de crisis de la compañía de navegación Costa Cruceros, Roberto Ferrarini, quien tomó demasiado tiempo para autorizar las operaciones de salvamento.

"Mis clientes necesitan saber la verdad. Por qué han muerto sus parientes esa noche. Si fue por una falla o una imbecilidad", afirmó a la AFP Massimiliano Valcada, uno de los abogados de las víctimas.

Todo parece indicar que el comandante quería saludar de cerca, con el crucero iluminado de fiesta, a la población de la isla, una tradición prohibida oficialmente pero tolerada en el mundo de la navegación italiana.

En la lista de 32 personas fallecidas figura una niña italiana de 5 años, un pasajero español y una tripulante peruana.

"Es difícil creer que se trató de un momento de distracción de alguien, parece más un problema de procedimiento, un exceso de confianza sumado a la falta de preparación de la tripulación, inexperta, y a los problemas para desamarrar las chalupas de salvamento", aseguró Valcada.

Unos 30 abogados del colectivo "Justicia para Concordia" denunciaron el lunes a la junta directiva de la empresa de navegación italiana y a la casa madre estadounidense, Carnival.

El colectivo pidió constituirse como parte civil en el juicio y reclama 500.000 euros de indemnización por pasajero.

El miércoles, Costa Cruceros aceptó pagar una multa de un millón de euros tras haber reconocido su responsabilidad administrativa, con lo que evita un juicio penal.

La compañía precisó el lunes que "encontró un acuerdo de indemnización con el 80% de los pasajeros que se encontraban en la nave", declaró Alessandro Carella, responsable legal de Costa Cruceros.

La compañía propuso el pago de una suma de 11.000 euros para todos aquellos que no habían resultado heridos ni perdido un familiar.

El 70% de los pasajeros negoció una indemnización personalizada, así como el 93% de los miembros del equipaje, entre ellos varios latinoamericanos.

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