WASHINGTON Internacionales -  5 de marzo de 2014 - 18:02

Insulza: la democracia no se ha roto en Venezuela

El secretario general de la OEA José Miguel Insulza espera que el Consejo Permanente de la organización emita un comunicado con un llamado al diálogo en Venezuela, pero puso en duda que decida convocar a los cancilleres del continente para una sesión extraordinaria porque considera que en el país sudamericano no ha ocurrido una ruptura del hilo democrático.

Al pronunciar una conferencia en el Centro de Estudios Internacionales y Estratégicos Insulza dijo que "no hay razón alguna para aplicar los instrumentos de la OEA sobre la ruptura del hilo democrático".

Insulza pronosticó que en la reunión del Consejo que se celebrará el jueves "tal vez algunos propongan enviar una misión, pero Venezuela necesita aceptarla".

El funcionario admitió que su capacidad para actuar está limitada por la voluntad de los gobiernos que forman la organización: "La OEA será o hará lo que sus Estados miembros quieren que sea o haga".

De enviar una misión, la única meta sería la facilitación de un diálogo político que halle soluciones a los problemas de los venezolanos, explicó Insulza. "No sería un diálogo para un cambio de gobierno. La OEA no está involucrada en cambios de gobierno, excepto cuando todos los Estados miembros califican a un régimen como ilegítimo. Y nadie en la OEA llama ilegítimo al gobierno venezolano".

El presidente venezolano Nicolás Maduro advirtió que no aceptará una intervención del organismo hemisférico.

Durante un discurso que ofreció en un desfile cívico-militar en Caracas para conmemorar el primer aniversario de la muerte del expresidente Hugo Chávez, Maduro rechazó la solicitud que hizo Panamá para una reunión extraordinaria de la OEA para tratar la crisis venezolana.

"Por ahí hay gobiernos, un gobierno de derecha, que pretende convocar y llevar al Consejo Permanente de la OEA un plan para justificar la intervención de fuerzas extranjeras en Venezuela. Yo lo digo desde ya aquí: voy a responder con fuerza y contundencia cualquier intento de cualquier gobierno de América de meterse en los asuntos internos de Venezuela. No acepto intervencionismo en Venezuela", indicó el mandatario.

"Que no se equivoquen. La OEA déjenla por allá donde está, en Washington. Se ve bien bonita allá, bien lejos de nosotros... Fuera la OEA de acá por ahora y para siempre", agregó.

La OEA emitió una nueva convocatoria para una reunión especial solicitada por Panamá, exactamente una semana después de que dejara sin efecto un llamado similar debido a objeciones venezolanas relacionadas con el reglamento del organismo hemisférico. A la sesión no tendrán acceso los periodistas.

Panamá pidió la reunión extraordinaria porque considera que hasta el momento la OEA ha abordado la crisis venezolana de manera superficial.

La Cámara de Representantes aprobó la víspera una resolución que exhortaba a Insulza a convocar al Consejo Permanente para buscar la manera más efectiva de acabar con la violencia en la nación sudamericana.

La OEA usualmente adopta decisiones mediante consenso, pero también podría hacerlo si se consigue una votación a favor de 18 Estados miembros.

Cuando el Consejo Permanente trató el mes pasado la situación en Venezuela de manera informal, Caracas rechazó las críticas de Estados Unidos y Canadá sobre el respeto a los derechos de expresión y libre asociación.

Numerosas delegaciones se limitaron a lamentar la violencia y llamar al diálogo en Venezuela, pese a que decenas de manifestantes pedían con consignas y pancartas a la OEA que active la Carta Democrática Interamericana, que contempla la suspensión de aquellos países donde se haya interrumpido el orden constitucional.

El embajador venezolano ante la OEA, Roy Chaderton, solicitó la nulidad de la convocatoria emitida la semana pasada argumentando que fue efectuada en ausencia del presidente del Consejo Permanente, el dominicano Pedro Vergés, quien ya se encuentra en la capital estadounidense.

Las violentas protestas registradas en la capital venezolana y otras ciudades de ese país han dejado casi dos decenas de muertos durante las últimas cuatro semanas.

Opositores y activistas de derechos humanos han denunciado que la Guardia Nacional y la policía han incurrido en excesos y abusos al contener las protestas, lo que fue objetado por las autoridades.