El respaldo que una junta bipartidista sobre privacidad dio a los programas de la NSA para monitorear el internet decepcionó profundamente el miércoles a activistas por los derechos civiles, al tiempo que proporcionó cierta reivindicación a las autoridades de inteligencia estadounidenses.
James Clapper, director de inteligencia nacional, recibió con beneplácito la conclusión de la Junta de Supervisión de la Privacidad y las Libertades Civiles, un organismo independiente, de que el espionaje del internet efectuado por la Agencia de Seguridad Nacional en busca de blancos de ataques extranjeros en Estados Unidos ha sido legal, efectivo y sujeto a una supervisión rigorosa con el fin de garantizar la protección de los derechos de los estadounidenses.
Los grupos activistas criticaron duramente el informe como un fiasco.
Fue un cambio de posición desconcertante para una junta de privacidad —conformada por un juez federal demócrata, dos expertos en privacidad y dos ex cargos republicanos del Departamento de Justicia— que en enero también atrajo críticas luego de afirmar que la recolección que efectúa la NSA de los registros de las llamadas telefónicas en el país es inconstitucional.
Como afirmaron unánimemente en su informe de 190 páginas divulgado el miércoles, los cinco integrantes de la junta —todos nombrados por el presidente Barack Obama— buscaron explicar sus conclusiones, favorables en gran medida, en torno a los programas de vigilancia que han provocado indignación en todo el mundo desde que Edward Snowden, exanalista de la NSA, los dio a conocer el año pasado.
En el centro de la discusión está el hecho de que hay un régimen que espía, revelado por primera vez en los documentos de Snowden el año pasado, bajo el cual la NSA está utilizando órdenes judiciales con el fin de obtener los mensajes de correo electrónico, conversaciones por chats, videos y textos de clientes extranjeros de Google, Facebook y otras compañías tecnológicas estadounidenses bajo un programa conocido como PRISM. Los documentos también mostraron que la agencia está interceptando datos provenientes del extranjero mientras transitan por líneas de fibra óptica en Estados Unidos.
Como las comunicaciones mundiales de internet están entremezcladas en las líneas de fibra óptica y los servicios de almacenamiento en la nube —en los que la información se almacena en servidores remotos y no en el equipo del usuario_, la recopilación de esa información incluye de forma inevitable las comunicaciones de estadounidenses sin conexión con el terrorismo o la inteligencia extranjera.
Yahoo, Apple, Microsoft, Twitter y Facebook no han respondido a las peticiones de comentarios al respecto. Google y LinkedIn declinaron comentar.
Las reputaciones de las compañías tecnológicas estadounidenses han sido afectadas en el extranjero por la percepción de que no pueden proteger los datos de sus clientes de las agencias de espionaje estadounidenses. La semana pasada, el gobierno alemán informó que pondría fin a un contrato con Verizon por preocupaciones en torno a la seguridad de las redes.




