Cientos de hombres armados de la rebelión chiita en Yemen montaron este martes una acampada de protesta en la periferia de Saná, donde sus partidarios se movilizaron para obtener la caída del gobierno antes del viernes.
En este clima de tensión, el presidente Abd Rabo Mansur Hadi calificó de "irresponsables" las actuaciones de los rebeldes y advirtió que tomarían "medidas firmes y legales" en caso de desbordamiento.
Los partidarios de los rebeldes de Ansarulah alzaron decenas de tiendas a la entrada oeste de la capital. Escoltados por hombres armados, otros rebeldes acondicionaban campamentos en el norte y sur de la ciudad, constató la AFP.
Unos 5.000 hombres llegaron a la capital desde la provincia de Sada (norte), un bastión de la rebelión Ansarulah. El líder de los rebeldes, Abdul Malek al Huthi, ordenó el domingo a sus seguidores marchar hacia Saná para conseguir "la caída del gobierno, que fracasó".
El líder rebelde dio de plazo hasta el viernes a las autoridades para dimitir antes de poner en marcha otras formas de acción "legítimas", que no precisó.
Las fuerzas de seguridad desplegaron refuerzos a la entrada oeste de Saná.
Los partidarios de los rebeldes se oponen al reciente aumento de los precios del petróleo, cuyo impacto es importante para la población de este paupérrimo país. Decenas de miles de personas ya se manifestaron el lunes en el centro de la capital.
Los rebeldes de Ansarulah, que controla la provincia de Sada, están acusados de querer ampliar su zona de influencia en el futuro Estado federal de Yemen, que contará con seis provincias. Estos combatientes tomaron a principios de julio la ciudad de Amran, a las puertas de Saná, de donde se retiraron posteriormente.
FUENTE: AFP