Foto de archivo del exmandatario Ricardo Martinelli junto al exprimer ministro de Italia, Silvio Berlusconi y Válter Lavítola

EFE

La Fiscalía de Nápoles imputó hoy un nuevo delito de corrupción internacional a Valter Lavitola por intermediar presuntamente en una trasferencia económica entre la compañía italiana Impregilo y altos cargos panameños durante un viaje del expresidente Ricardo Martinelli.

Esa intermediación se produjo presuntamente a cambio de futuras licitaciones en el país centroamericano.

Publicidad

Esta nueva acusación fue pronunciada hoy por el procurador Vincenzo Piscitelli durante la audiencia de este caso, en la que estaba prevista la comparecencia de Lavitola, en prisión preventiva, y que no pudo acudir por sufrir un cólico renal.

Según Piscitelli, existen nuevas pruebas para demostrar que Lavitola recibió por parte de Impregilo la suma de 52.000 euros (81.000 dólares) que pudo usar para pagar unas vacaciones en el verano de 2011 en la isla italiana de Cerdeña al expresidente de Panamá Ricardo Martinelli y a su equipo.

Publicidad

La acusación establece que con este viaje pagado, Lavitola debía convencer a los panameños para que estos adjudicaran las obras de ampliación del Canal a la compañía italiana.

El procurador se basa en las declaraciones de algunos de los exdirectivos de Impregilo durante este proceso a lo largo de los últimos seis meses, desde que comenzó la tramitación judicial.

Es el caso de Luziano Reguzzo, exdirectivo de la compañía italiana, quien admitió haber realizado la transferencia económica a una cuenta secreta de Lavitola domiciliada en Brasil.

Esta nueva acusación se engloba en el proceso que actualmente acoge el Tribunal napolitano, encargado de investigar las presuntas extorsiones por parte de altos cargos del anterior Gobierno de Panamá a Impregilo y a otras empresas italianas para que estas financiaran obras en el país centroamericano.

Es el caso, entre otros, del hospital pediátrico de Veraguas (centro de Panamá), una promesa incumplida del ex primer ministro de Italia, Silvio Berlusconi, y que, según han declarado testigos como Massimo Ponzellini, expresidente de Impregilo, Martinelli les presionó para que financiaran su ejecución, siempre con la mediación de Lavitola.

Esta obra nunca fue llevada a cabo pero, según la tesis de la fiscalía, suponía una inversión de 22 millones de euros que debía abonar Impregilo para que una compañía del empresario dominicano Rogelio Oruña procediera a su construcción.

La operación, para la fiscalía, suponía un modo enmascarado destinado a desviar capitales y las presiones para la construcción de dicho hospital fueron confirmadas en sede judicial por Ponzellini.

Tras la nueva imputación debe actuar la defensa de Lavitola, completamente renovada después de que el experiodista despidiera a su abogado, Maurizio Paniz, y decidiera contar con los servicios de la joven Marianna Febbraio.

Ella tendrá ahora que decidir si llega a un acuerdo con la fiscalía -y acepta la culpabilidad de su cliente en este supuesto- o si, por el contrario, decide continuar esta imputación con el procedimiento ordinario o mediante el abreviado, para lo que se tendría que designar otro magistrado.

La próxima audiencia de este proceso sobre las presuntas extorsiones fue fijada para el próximo 16 de octubre, cuando testificará previsiblemente el imputado y cuando los abogados podrán citar nuevos testigos.

Preguntada por Efe, la defensa dijo no haber elaborado aún la nueva lista de testigos que citará.

Y es que el anterior abogado de Lavitola, Paniz, solicitó -al igual que el procurador- la comparecencia de Martinelli, algo de lo que la fiscalía finalmente desistió para no alargar el proceso.

Publicidad

Publicidad