CHILPANCINGO Internacionales -  5 de octubre 2014 - 17:21hs

México: restos hallados en fosa están calcinados

Los restos encontrados en varias fosas clandestinas ubicadas el sábado en una localidad del sur de México, donde desaparecieron días antes 43 estudiantes de magisterio, están calcinados, señaló el domingo a The Associated Press un asesor legal de las familias de los desaparecidos.

Vidulfo Rosales, representante legal de las familias, indicó que autoridades del gobierno del estado de Guerrero les informaron que los restos humanos de un número indeterminado de personas encontradas en las afueras de Iguala, unos 200 kilómetros al sur de Ciudad de México, estaban quemados.

Las autoridades no han aclarado si los restos corresponden a los 43 estudiantes desaparecidos desde el 26 de septiembre, pero 37 familiares ya se han hecho las pruebas de ADN pertinentes para confirmar o negar su parentesco con los cuerpos localizados el sábado, añadió Rosales.

La extracción de sangre para las muestras genéticas comenzó a realizarse desde el 28 de septiembre, antes del hallazgo de las fosas, y se aprovechó para ello el momento en el que los familiares iban a denunciar las desapariciones ante la fiscalía del estado de Guerrero, indicó el abogado.

Iñaky Blanco, procurador del estado, dijo el sábado que "sería irresponsable" afirmar que se trata de los estudiantes. No obstante, reveló que fueron nuevos detenidos por los sucesos de Iguala los que les indicaron la ubicación de las fosas.

En total hay 30 detenidos, 22 de ellos policías locales, varios de los cuales "son parte de la delincuencia organizada" y en concreto del grupo denominado Guerreros Unidos, señaló Blanco, quien añadió que se está intentando localizar al alcalde de Iguala, José Luis Abarca, a través de todas las procuradurías del país y con apoyo de la Interpol.

Sobre la condición en la que estaban los restos humanos encontrados el sábado, el gobernador estatal Ángel Aguirre señaló que las víctimas habían sido "salvajemente masacradas", pero evitó especular sobre quiénes serían.

La Procuraduría General de la República asumió el sábado la investigación tanto de la desaparición de los 43 estudiantes como de los trabajos de identificación de los cadáveres de las tumbas clandestinas.

Mientras continúan las averiguaciones, aproximadamente 2.000 estudiantes y familiares iniciaron al mediodía una jornada de protesta para reclamar al gobernador que les entregue a sus hijos vivos, aunque durante la tarde ya eran menos.

Junto a una pancarta en la que se leía "Vivos se los llevaron, vivos los queremos", los manifestantes bloquearon intermitentemente y de forma pacífica la carretera que une Ciudad de México con el puerto de Acapulco a la altura de Chilpancingo, capital de Guerrero. Estaban en el mismo punto donde en diciembre de 2011 dos estudiantes de la misma la Normal de Ayotzinapa, murieron en un violento enfrentamiento con la policía.

Durante la protesta informaban a los automovilistas de sus reclamos de justicia y solicitaban apoyo económico voluntario para ayudar a las familias.

"No son ellos a los que encontraron, desconocemos dónde los tengan, pero no son ellos, no confiamos en el gobernador Aguirre, sólo dice mentiras", declaró a AP el padre de uno de los desaparecidos que no quiso dar su nombre por motivos de seguridad.

"Tenemos miedo, por eso no queremos dar nombres ni nuestro ni de los muchachos", indicó.

No obstante, aseguró que él ya le habían tomado las muestras de ADN hace días.

Jesús López, comerciante ambulante de Acapulco y padre de otro desaparecido, se alistaba el domingo por la mañana para participar en alguna acción de protesta en ese turístico puerto, también con la esperanza de que los restos no sean de los estudiantes.

"Nos dijeron que estaban calcinados, así que no pueden ser los muchachos", dijo. "Pero estamos muy nerviosos".

Giovani, de 19 años, es su hijo más pequeño. Acababa de entrar en la escuela de magisterio cuando sucedieron los hechos violentos del 26 de septiembre. Esa fatídica noche murieron seis personas, entre ellos tres estudiantes y un menor, y desaparecieron casi medio centenar de estudiantes a manos de policías locales en coalición con el crimen organizado.

"Mis otros dos hijos están participando en la organización de actos con otros padres de desaparecidos y compañeros de la Normal (la escuela de magisterio)", afirmó López con cierta calma aunque reconoció que algunos de sus compañeros andan muy nerviosos.

"Hay padres que han sufrido crisis porque todo esto es muy difícil".

El gobernador Aguirre pidió a los guerrerenses mantener la calma para evitar acciones de violencia y garantizó que los culpables de los asesinatos serían castigados.

Sin embargo, el sábado por la noche jóvenes de la Normal Rural de Ayotzinapa llegaron hasta la residencia del gobernador en la capital estatal, Chilpancingo, donde lanzaron algunas bombas molotov y voltearon un vehículo después que las autoridades estatales les dijeran que no podían autorizarlos a ir al lugar de las fosas y tratar de ver los cuerpos para intentar determinar si son los de algunos de sus compañeros desaparecidos.

La Normal de Ayotzinapa, situada a 16 kilómetros de la capital de Guerrero, es una especie de internado autosustentable que cuenta con granja y huerta, donde estudian magisterio alumnos de comunidades rurales generalmente muy pobres y que forman uno de los movimientos estudiantiles de más fuerza reivindicativa de la izquierda mexicana.

Según constataron periodistas de la AP, familiares de los desaparecidos se habían trasladado el sábado a la escuela y estaban alojados allí mientras estaban a la espera de noticias.

El 26 de septiembre, un grupo de estudiantes de la Normal tomó varios autobuses en Iguala para usarlos en sus protestas, pero fueron atacados en varias ocasiones por policías locales y desconocidos armados.

La Procuraduría del estado confirmó entonces que en los incidentes seis personas murieron —entre ellos tres estudiantes y un futbolista de 15 años del equipo "Avispones de Chilpancingo"— y 57 alumnos desaparecieron. Se indicó además que 17 personas resultaron heridas, una de ellas de gravedad.

Días después, las autoridades redujeron el número de desaparecidos a 43 e indicaron que los 14 restantes habían sido localizados, aunque la organización Tlachinollan —encargada del apoyo legal a las familias de los estudiantes— señaló que el ajuste se debió a la corrección de errores en la lista inicial.

El fiscal de Guerrero aseguró que había videos que demostraban que tras el primer ataque de la policía local contra los estudiantes varios agentes habían detenido a un número indeterminado de ellos, por lo que hay elementos para acusar a los policías de desaparición forzada.