El exdirector del diario Avanti, Valter Lavitola

EFE

La defensa de Valter Laviola, imputado por presunta extorsión a la empresa italiana Impregilo para que financiara obras en Panamá, pidió hoy en Nápoles (sur) la absolución de su cliente porque "el hecho no subsiste".

Lo dijo en la sala 212 de la Sexta Sección Penal del Tribunal de esa ciudad que sigue este proceso en primera instancia desde el pasado abril y que previsiblemente pronunciará hoy su sentencia.

Publicidad

Lo que se trata de dilucidar es si Lavitola presionó a la compañía italiana para que financiara la construcción de un hospital en Veraguas (centro de Panamá).

El acusado, presente en el aula, estuvo representado por la abogada Marianna Febbraio, quien llevó a cabo su alegato final.

Publicidad

Para ello se basó en la jurisprudencia italiana, en concreto en una sentencia del Tribunal Supremo que estipula que para que sea considerado un delito de extorsión es imprescindible que "la amenaza suscite el temor en quien la recibe".

Entre las pruebas que el fiscal Vincenzo Piscitelli ha presentado para imputar a Lavitola hay una interceptación telefónica en la que el ex primer ministro Silvio Berlusconi habla con el expresidente de Impregilo, Massimo Ponzellini.

En esa conversación, fechada en agosto de 2011, Berlusconi dijo que Lavitola le había llamado para que advirtiera a Impregilo de que, si no financiaba la construcción del hospital, el por entonces presidente de Panamá (2009-2014), Ricardo Martinelli, perjudicaría su cotización en Bolsa con unas declaraciones públicas.

Febbraio recordó que Ponzellini se limitó a "agradecer la información" a Berlusconi y que en ningún momento mostró temor ante la advertencia.

Una segunda interceptación telefónica airea una conversación entre Ponzellini y el ex consejero delegado de la constructora, Adalberto Rubegni.

La defensa señaló que la conversación entre ambos transcurrió en un tono distendido y en la misma achacaron la amenaza a una "rabieta" de Martinelli.

"Ponzellini no temía la amenaza (...) y Rubegni (al ser preguntado cuando prestó declaración) dijo que no estaba preocupado en absoluto. La amenaza no fue creída. No fue advertida como tal", defendió Febbraio.

Pese a que el procurador pedía inicialmente un año de reclusión para Lavitola, hoy rectificó y solicitó 14 meses de prisión, la condena mínima por extorsión en el Código Penal italiano.

La jueza instructora, Giovanna Ceppaluni, se ha retirado a deliberar tras atender al alegato de la defensa.

Publicidad

Publicidad