ARGENTINA Internacionales -  8 de junio de 2015 - 17:39

Argentina: Tres condenados por apropiación ilegal de una bebé

Un matrimonio y un médico fueron condenados hoy por la Justicia de Argentina por la apropiación ilegal de una bebé durante la última dictadura militar (1976-1983), informaron fuentes judiciales.

Un tribunal oral de Buenos Aires fijó para el médico Francisco De Luca una condena de 5 años de prisión, para Serafina Marchese de 6 años y medio y para el esposo de esta, Juan Carlos Lavia, de 8 años de prisión, según informó el Centro de Información Judicial.

Los tres acusados en este juicio fueron condenados por los delitos de "retención y ocultamiento" y la "supresión de identidad" de una menor previamente sustraída.

Se trata de Florencia Laura Reinhold Siver, nacida en 1978 en el Hospital Naval, cuyos padres estuvieron cautivos en el centro clandestino de detención que funcionó en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA) en Buenos Aires, y que permanecen desaparecidos.

Reinhold Siver nació por cesárea el 16 enero de 1978 en el Hospital Naval de la capital argentina, donde fue atendida su madre, Susana Siver, de 21 años, que había sido secuestrada el 14 de agosto de 1977.

El padre, Marcelo Reinhold, de 22 años, fue secuestrado en la misma fecha y junto a su pareja, militaba en la Juventud Universitaria Peronista de la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires y luego ingresó a la agrupación guerrillera Montoneros.

Tras su nacimiento, la bebé regresó con su madre a la ESMA y estuvieron juntas dos semanas.

Según publicó hoy la prensa local, la niña llegó a manos de Serafina Marchese y Juan Carlos Lavia a través del médico Aldo Clemente Chiappe, ya fallecido, que trabajaba en la ESMA y en el sanatorio del sindicato Unión Obrera Metalúrgica de la localidad bonaerense de Haedo, donde era compañero de Lavia.

El matrimonio anotó luego en un registro civil a la pequeña como hija propia, con un acta de nacimiento falsa, con la firma del médico De Luca.

Reinhold Siver tuvo dudas sobre su identidad y se acercó a la organización Abuelas de Plaza Mayo, que se dedica a la búsqueda de los cerca de 500 niños apropiados ilegalmente durante la dictadura.

Mediante análisis genéticos descubrió su verdadera identidad en 2011.

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