El periodista australiano Peter Greste, que pasó encarcelado 400 días en Egipto acusado de apoyar a los Hermanos Musulmanes, aseguró este viernes que "la guerra contra el terror ha acabado con la libertad de prensa", y acusó a los gobiernos de emplear la seguridad nacional como excusa para la censura.
Greste fue detenido en Egipto en diciembre de 2013 junto a otros dos periodistas de Al Yazira y fue condenado a varios años de cárcel por difundir supuestas informaciones falsas, aunque la presión internacional logró que fuera deportado en febrero.
En una rueda de prensa ofrecida en Nairobi, donde vivía desde 2009, Greste recordó que fue detenido "por hacer su trabajo" y aseguró que nunca se ha dejado influir por los supuestos intereses políticos de Al Yazira, de propiedad catarí, que ha sido vinculada con los Hermanos Musulmanes.
"Si Egipto tenía algún problema con el servicio en árabe de Al Yazira, debería haber presentado pruebas y tratado el asunto directamente con ellos", declaró el periodista australiano, que sigue convencido de que su detención fue "una advertencia" al resto de medios de comunicación.
En prisión coincidió con numerosos activistas y con exministros y altos cargos de los Hermanos Musulmanes, por lo que, a pesar de la negación del Gobierno egipcio, está convencido de que había una campaña para acabar con la disidencia política y los críticos al régimen.
En los meses que estuvo en la cárcel, Greste pasaba el tiempo como podía e intentó por todos los medios que su mente estuviera centrada en una única cosa: "Sabía que tenía que resistir porque, de alguna forma, me consideraba un representante de todos los medios de comunicación".
Una de las cosas que más le ayudó fue recibir cartas y fotografías que sus familiares le entregaban bajo mano para que recordara que no estaba solo.
La fotografía de la manifestación que se organizó en Nairobi el año pasado y que contó con la presencia de un centenar de periodistas contribuyó a superar "la soledad y el aislamiento de la cárcel".
Ahora, tras pasar unos meses en Australia, Greste regresa a la capital keniana para, precisamente, escribir un libro sobre los vínculos entre la guerra contra el terrorismo y la restricción de la libertad de prensa.
FUENTE: EFE




