MADRID Internacionales - 

España se prepara para calibrar el estado de la nación

En la principal plaza de un barrio adinerado, bastión del Partido Popular que actualmente gobierna España, voluntarios reparten folletos de propaganda electoral en los que se alaban los avances económicos del país antes de las elecciones generales del domingo. Cerca, Miguel Sánchez, ejecutivo de una compañía de juguetes, toma un café mientras describe el nuevo auto de empresa Mercedes-Benz que recibirá pronto gracias al aumento de las ventas de su firma luego de unos años difíciles.

En el centro, en una zona obrera de tendencia socialista, la abogada en paro María Uribe arremete contra el altísimo paro, una cadena interminable de casos de corrupción entre la clase política, las subidas de impuestos y los recortes en servicios públicos aprobados en el Parlamento en los últimos cuatro años.

Los distintos puntos de vista de Sánchez y Uribe sobre el estado del país reflejan las profundas divisiones que los votantes tienen sobre el futuro de su país y de la economía a pocos días de la crucial elección en la que decidirán si mantener un gobierno conservador, escorarse al centro o realizar un giro radical a la izquierda.

La recuperación económica está marcha desde finales de 2013, en un país que casi cae en el caos durante la crisis financiera global. Pero el repunte va ligado a una tasa de paro del 21% — la segunda más alta de la Unión Europea por detrás de Grecia.

A pesar de sus opiniones contrarias, Sánchez y Uribe tienen algo en común: Ambos tienen previsto ayudar a transformar el panorama político del país votando a los partidos emergentes que romperán el tradicional bipartidismo para establecer un sistema a cuatro bandas.

Sánchez piensa que Ciudadanos, una formación de centro, hará un mejor trabajo dirigiendo la delicada situación económica del país. Considera que "daría estabilidad y claridad fiscal para el gobierno, aunque tenga que hacer un acuerdo de coalición con otro partido".

Uribe tiene previsto votar al partido de izquierda radical Podemos para enviar a los socialistas el mensaje de que traicionaron su base y que ahora "se componen de burócratas de clase media que se han acostumbrado al poder".

Las encuestas muestran que el Partido Popular del presidente Mariano Rajoy será el más votado, aunque no obtendría los apoyos necesarios para conservar la abrumadora mayoría que tiene en el Parlamento — lo que supondría que tendría que asociarse con otra formación, probablemente Ciudadanos. Otra posibilidad podría ser una coalición entre los socialistas y Podemos.

El desencanto a alejado a los en su día convencidos votantes de los tradicionales Partido Popular y Partido Socialista, que se alternan en el gobierno desde 1982, tras la transición a la democracia luego de la dictadura de Francisco Franco.

Muchos culpan a los socialistas de poner a España al borde del precipicio económico tras un largo periodo de sólido crecimiento económico. Y achacan a los populares de ofrecer una recuperación que incluye pocas mejoras laborales, además de impopulares recortes de austeridad vistos por muchos como una importante agresión al estado del bienestar español.

"Lo que estamos viendo ahora mismo es la consecuencia del hecho de que España está pasando por una transición sin precedentes de cambio político", dijo Antonio Barroso, un analista de la consultora de riesgo político Teneo Intelligence, con sede en Londres. "Esto se debe a la combinación de crisis económica y el rechazo a la clase política, y está marcando el comienzo de una nueva era de nuevos y viejos políticos".

Los principales exponentes de esta nueva tendencia son Pablo Iglesias, de Podemos, y Albert Rivera, de Ciudadanos. Ambos sostienen que España no debería conformarse con sus nueve trimestres consecutivos de crecimiento luego de enfrentar recesiones consecutivas en el periodo entre 2008 y 2013, con una tasa de desempleo que llegó al 26,9% en el primer trimestre del año pasado.

La economía española muestra signos realmente positivos, principalmente la ausencia del temor existente hace unos años a una debacle en las cuentas del país — que como consecuencia arrastraría a los países de la eurozona, con los que comparte moneda. Por el contrario, las exportaciones españolas aumentaron por la implacable reducción de costes de las empresas y la caída del valor del euro frente al dólar.

Amada Peñalosa está tan molesta con la situación de su país, que no duda en mostrar su opinión desde Grenoble, en Francia. Se trasladó allí en 2009 con su marido, bioquímico de profesión, y sus tres hijos. En ese momento, los empleos para investigadores científicos empezaron a escasear en España.

"Pensamos que pasaríamos aquí tres años, pero entonces llegó la crisis y seguimos en Francia", explica Peñalosa. "Esperamos que las cosas cambien porque queremos regresar para que nuestros hijos crezcan en su cultura, rodeados por la familia".

Peñalosa, al igual que muchos expatriados, está frustrada por el proceso burocrático que deben seguir los españoles que viven fuera para poder votar. Más de un millón tendría derecho a hacerlo, pero activistas estiman que solo el 6% enviará sus papeletas y achacan la baja participación a la burocracia.

Por ello, Peñalosa se unió a la "Marea Granate", un grupo de españoles que están ayudando a los emigrantes a que sus votos entren en las urnas.

A través de la campaña "Rescata mi voto", ciudadanos que residen en el país y no tenían previsto votar se ponen en contacto con expatriados que sí quieren hacerlo para que la persona que sí puede acercarse al colegio electoral el día 20 elija la papeleta del partido predilecto de quien reside en el extranjero.

"Son el desempleo y la crisis lo que nos obligó a muchos de nosotros a dejar el país", dijo Peñalosa. "No estamos diciendo cuál es la solución, pero personalmente creo que es genial que tengamos una situación con nuevos partidos porque da más opciones a la gente".