Más de 1.000 soldados están patrullando las calles de la ciudad de Vitoria, en el sureste de Brasil, debido a una ola de crimen que ha dejado al menos 70 muertos en dos días.
Los asesinatos en el estado de Espirito Santo ocurrieron a la vez que los autos patrullas dejaron de circular, mientras familiares y amigos de policías militares bloquearon sus barracas para exigir un aumento salarial para sus seres queridos.
Los soldados fueron enviados para ayudar a detener la creciente ola de crimen en la ciudad ubicada a unas 460 millas (740 kilómetros) al noreste de Sao Paulo.
Los autobuses públicos volvieron a circular el martes por la mañana. Pero el líder sindical de los empleados de transporte, Edson Bastos, dijo que el servicio del día pararía a las 7 p.m.
Imágenes mostradas por la cadena televisiva Globo mostraron calles casi vacías y solo unas cuantas tiendas abiertas.