Ucrania va a las urnas entre sospechas de compra de votos

AP

Los ucranianos votaban el domingo en las elecciones presidenciales, tras una campaña marcada por las acusaciones de compra de votos y con un comediante sin experiencia política como favorito en las encuestas.

Los sondeos de opinión sitúan a Volodymyr Zelenskiy, que protagoniza una sitcom sobre un profesor que se convierte en presidente tras un video viral en el que denuncia la corrupción, en cabeza de los 39 candidatos. Los sondeos también dan una amplia ventaja a Zelenskiy sobre otros aspirantes destacados como el actual presidente, Petro Poroshenko, y la ex primera ministra Yulia Tymoshenko.

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“Zelenskiy nos ha mostrado en la pantalla cómo debería ser un presidente real”, dijo Tatiana Zinchenko, de 30 años, que acudió a votar por el comediante. “Nos mostró a qué debería aspirar el jefe del estado: combatir la corrupción con hechos y no palabras, ayudar a los pobres, controlar a los oligarcas”.

Si ninguno de los candidatos logra una mayoría absoluta se celebrará una segunda vuelta entre los dos más votados el 21 de abril.

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Los temores en torno a la limpieza de las elecciones se dispararon esta semana después de que el ministro del Interior dijera que su departamento se había visto “inundado” por cientos de denuncias sobre que personal de campaña de Poroshenko y Tymoshenko había ofrecido dinero a cambio de votos para sus candidatos.

Los temas clave de la campaña fueron la corrupción endémica, la crisis económica y un conflicto aparentemente inacabable con separatistas apoyados por Rusia en el este del país, de 42 millones de habitantes.

Al igual que el personaje que interpreta, Zelenskiy, de 41 años, ha hecho de la corrupción el centro de su campaña. Ha propuesto inhabilitaciones vitalicias para ejercer cargo público a cualquier condenado por sobornos. También pide negociaciones directas con Rusia para poner fin al conflicto en el este de Ucrania.

Su falta de experiencia política impulsó su popularidad con votantes ante el desencantado generalizado con la generación actual de políticos.

Poroshenko, un magnate de la industria de las golosinas que ha visto hundirse su popularidad ante los problemas económicos del país y un severo declive en el nivel de vida, ha sido acusado de hacer oídos sordos a la corrupción. Activistas de ultraderecha le han seguido durante toda la campaña reclamando que se encarcele a colaboradores del presidente acusados de participar en una trama de malversación en el Ejército.

Por su parte, Tymoshenko se ha centrado en las penurias económicas que afectan a millones de ucranianos, tachando las subidas de precios introducidas por Poroshenko de “genocidio económico” y prometiendo reducir en un 50% los precios del gas doméstico en su primer mes en el cargo.

El actual mandatario atacó a sus rivales describiéndolos como marionetas del empresario autoexiliado Ihor Kolomoyskyi, que vive en Israel. Tanto Zelenskiy como Tyomshenko han rechazado las acusaciones.

Muchos analistas describieron las elecciones como una pugna entre Poroshenko y Kolomoyskyi, que entró en la lista Forbes de multimillonario con una fortuna de 1.300 millones de dólares en 2014 antes de salir al año siguiente.

Tanto el presidente como Kolomoyskyi cuentan con un arsenal de medios de comunicación bajo su control para cruzar ataques. Apenas unos días antes de las elecciones, el canal de televisión que posee Kolomoyskyi estrenó una nueva temporada de la serie en la que Zelenskiy interpreta al mandatario de Ucrania.

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