AP

Decenas de miles de residentes de Hong Kong, la mayoría vestidos de negros, abarrotaron el domingo las calles de la ciudad en protesta por la gestión del gobierno de una propuesta de reforma de las leyes de extradición.

La multitud, que avanzaba despacio coreando “retiren” y “renuncie”, tomaron las calles desde el céntrico Victoria Park y empezaron a marchar hacia el distrito Central, donde se encuentra la sede del gobierno.

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Los asistentes mostraban carteles exigiendo la dimisión de la directora general del gobierno local, Carrie Lam, y la retirada completa de la iniciativa legislativa, en lugar de la mera suspensión que anunció Lam el sábado.

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“Nuestras demandas son sencillas. Carrie lam debe dejar el cargo, la ley de extradición debe retirarse y la policía debe disculparse por utilizar violencia extrema contra su propia gente”, afirmó John Chow, empleado de banco, mientras marchaba con un grupo de amigos.

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“Y seguiremos”, añadió.

La manifestación del domingo parecía camino de igualar en tamaño a la de la semana anterior, en la que hasta un millón de personas salieron a la calle para expresar su preocupación por las relaciones entre la excolonia británica y la China continental.

Más abajo en la ruta de la marcha, algunas personas hacían fila para presentar sus respetos en un altar improvisado en memoria de un hombre que murió al caerse el sábado después de colgar una pancarta con los mensajes “Hagan el amor, no disparen” y “No a la extradición a China”.

El hombre se escurrió del agarre de varios rescatistas tras aguantar un tiempo agarrado a un andamio en el exterior de un centro comercial. No cayó en una gran colchoneta preparada para frenar su caída, y se le declaró muerto en un hospital cercano.

Activistas prodemocracia convocaron una huelga general para el lunes pese a la decisión de Lam de suspender los avances en la reforma legislativa. Algunos sindicatos, asociaciones de profesores y otros grupos preparaban boicots de trabajo y clases.

Muchos críticos de la reforma instan a Lam a dejar el cargo y quieren que renuncie a la propuesta, que muchos temen pueda socavar las libertades de las que disfruta la excolonia británica, y no otras regiones de China.

El gobierno comunista en Beijing emitió varios comunicados respaldando la decisión de Lam, anunciada el sábado en una conferencia de prensa.

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