Oregon: Boicot de senadores republicanos entra en quinto día

AP

Algunos senadores republicanos que abandonaron una sesión legislativa de Oregon para evitar la aprobación de una trascendental propuesta contra el cambio climático no se presentaron a trabajar el lunes por quinto día, ante lo cual sus colegas insistieron que seguirán manteniéndose al margen y los demócratas sostuvieron que el partido minoritario estaba azuzando "sentimientos peligrosos".

Los once senadores republicanos se salieron del Capitolio estatal el 20 de junio para evitar que la sesión legislativa reuniera la asistencia mínima requerida para una votación y así socavar la propuesta demócrata. La gobernadora demócrata, Kate Brown, le pidió a la policía estatal que buscara a los legisladores rebeldes y los trajera de regreso al Capitolio para votar, pero el lunes los senadores seguían ausentes.

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Muchos salieron del estado, donde la Policía Estatal de Oregon no tiene jurisdicción.

El debate por la iniciativa de topes a las emisiones está en el centro de una brecha creciente entre las prioridades liberales de los populosos centros urbanos de Oregon, como Portland, y gran parte del resto del estado, donde la mayoría de los residentes rurales apoyan causas conservadoras. Se ha convertido en un punto de tensión para ambos lados.

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La propuesta reduciría drásticamente los gases de efecto invernadero en Oregon para el 2050 al limitar las emisiones de carbono y luego requerir que los comercios compren o hagan canjes por un fondo de "subsidios que permite contaminar", el cual cada vez se reduce más.

Los demócratas dicen que el programa _que sería el segundo de su tipo después de California_ es crucial para convertir a Oregon en un líder de la lucha contra el cambio climático y a la larga creará puestos de trabajo y transformará la economía del estado. Los opositores, incluyendo la atribulada industria maderera, dicen que desaparecerá trabajos, elevará el costo de la gasolina y aniquilará a pequeños negocios en zonas rurales del estado.

El boicot acaparó la atención nacional después de un tumultuoso fin de semana que comenzó cuando el presidente del Senado, Peter Courtney, ordenó el cierre del Capitolio debido a la "posible amenaza de una milicia" de organizaciones de extrema derecha, que amenazaron con sumarse a una manifestación pacífica organizada por republicanos locales.

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