El agitación amenaza con dejar un vacío de poder en el gobierno en un momento de grave crisis económica y pandemia

AP

El jefe de inteligencia de Irak se convirtió el jueves en el tercer primer ministro designado en poco más de un mes tras la renuncia del último candidato por luchas políticas internas.

El agitación amenaza con dejar un vacío de poder en el gobierno en un momento de grave crisis económica y pandemia.

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La candidatura de Adnan Al-Zurfi estuvo en peligro en las últimas 48 horas luego de partidos chiíes claves se unieron en torno al jefe de la inteligencia iraquí, Mustafa al-Kadhimi, como su reemplazo. Sus opciones se redujeron aún más cuando los bloques kurdo y suní le retiraron el apoyo a su candidatura.

El presidente de Irak nombró a Kadhimi, de 53 años, como primer ministro designado poco después de la renuncia de Al-Zurfi.

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“Con mi mandato para liderar el gobierno iraquí, prometo a mi honorable pueblo trabajar para formar un gobierno que tenga las aspiraciones y demandas de los iraquíes como máxima prioridad”, tuiteó Kadhimi poco después del anuncio de su nombramiento.

Kadhimi fue seleccionado por el exprimer ministro Haidar al-Abadi como jefe del Servicio Nacional de Inteligencia, cargo que ha ocupado desde junio de 2016.

Al-Zurfi enfrentó una dura oposición de los poderosos partidos respaldados por Irán desde su designación en marzo.

En su carta de renuncia a Saleh, al-Zurfi citó “motivos internos y externos” que le impidieron llevar a cabo sus tareas como primer ministro designado. Había presentado un plan de gobierno centrado en la economía, la reconstrucción y en poner las armas bajo el control del estado, pero no logró armar un gobierno para presentarlo ante el parlamento.

“En primer lugar, ofrezco mis disculpas a todo el mundo que depositó su confianza en mí”, señaló la carta.

Al-Surfi era el segundo candidato para ocupar el puesto de primer ministro luego tras la marcha del primero, Adil Abdul-Mahdi, en diciembre ante la presión de protestas multitudinarias. Mohammed Allawi, un exministro de Comunicación, dimitió el mes pasado alegando obstrucciones de partidos políticos y tras no poder lograr apoyos para su propuesta de ejecutivo.

Es poco probable que Kadhimi, que cuenta con el respaldo de partidos en todo el fraccionado arco político iraquí, sufra los mismos contratiempos que Allawi y al-Zurfi.

Según la constitución iraquí, tiene 30 días para presentar una propuesta de gobierno ante el parlamento.

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