El primer ministro británico, Boris Johnson

AFP

El primer ministro británico, Boris Johnson, se enfrenta el martes a una rebelión de diputados de su propio campo conservador que se oponen a las nuevas restricciones locales previstas en Inglaterra contra el coronavirus cuando el país salga del confinamiento el miércoles.

Alarmados por el impacto de estas medidas en una economía ya muy debilitada, varias docenas de parlamentarios del Partido Conservador de Johnson amenazan con votar en contra del nuevo sistema local que debe entrar en vigor tras el desconfinamiento el miércoles.

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Sin embargo, pese a que esta rebelión socava su autoridad, el primer ministro parece tener garantizada la victoria en un voto por la noche en la Cámara de los Comunes gracias a la abstención anunciada del opositor Partido Laborista.

Primera fuerza de oposición, los laboristas, que hasta ahora siempre habían apoyado las restricciones contra el coronavirus, se abstendrán por primera vez desde el comienzo de la pandemia exigiendo mayores ayudas financieras a los comercios, como bares y restaurantes, que deberán permanecer cerrados en las zonas de alerta "muy alta", nivel superior en un sistema de tres.

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En virtud de este sistema, casi el 99% de los 56 millones de habitantes de Inglaterra seguirá viviendo en niveles de alerta "alta" o "muy alta", con estrictas restricciones como la prohibición de ver a familiares y amigos en lugares cerrados.

En un intento de apaciguar a los diputados conservadores descontentos, el ejecutivo publicó el lunes un estudio sobre el impacto de las nuevas medidas que según los medios británicos no convenció a muchos de ellos.

El estudio reconoce que las restricciones tendrá "costos significativos" para la economía, pero subraya que perder el control del virus sería "mucho peor".

"Todos conocemos demasiado bien" el impacto de la pandemia en la economía, afirmó el ministro de Estado Michael Gove a la BBC, tras la quiebra del grupo textil Arcadia, que emplea a 13.000 personas, por la caída de la demanda.

"Pero, ¿cuál sería el efecto en la economía si el sistema de salud público se viera superado?", agregó.

El Reino Unido es el país más castigado de Europa por el coronavirus, con casi 58.500 muertos confirmados.

El gobierno británico y los ejecutivos regionales de Escocia, Gales e Irlanda del Norte, que deciden sus propias políticas sanitarias, acordaron permitir una "tregua de Navidad" en que un máximo de tres hogares podrán reunirse entre el 23 y el 27 de diciembre.

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