El número de muertes y casos nuevos de COVID-19 registrados oficialmente en Hungría alcanzó el miércoles niveles máximos no vistos desde una devastadora ola la primavera pasada.
Los números reflejan cómo empeora la pandemia en el país del centro de Europa, que en la primavera tuvo la mayor cantidad de muertes de COVID-19 per cápita en el mundo.
En un principio uno de los países al frente en las vacunaciones, Hungría ha batallado en meses recientes para superar la reticencia de la gente a vacunarse. Aproximadamente 40% de su población todavía no ha sido inoculada. Se coloca casi 9% por detrás del promedio de la tasa de vacunación en el resto de los 27 países de la Unión Europea.
Los hospitales estatales han apartado 20% de las camas del país para pacientes con casos graves de COVID-19, en cumplimiento con un decreto del Ministerio de Recursos Humanos de Hungría que entró en vigor el lunes.
El miércoles, 5,852 pacientes estaban siendo atendidos en hospitales por COVID-19.
En octubre, el gobierno permitió que los empleadores privados exigieran que sus empleados se vacunaran contra el COVID-19 como requisito para trabajar y exigieron que todos los empleados públicos, incluidos los maestros, fueran vacunados.
El lunes, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos exhortaron a los estadounidenses a que se abstengan de viajar a Hungría.
FUENTE: Associated Press