Barcelona Internacionales -  21 de mayo 2021 - 20:33hs

Pere Aragonès, el rostro moderado del independentismo catalán

Frente al simbolismo de su predecesor, Pere Aragonès se caracteriza por su pragmatismo.

El flamante presidente catalán, Pere Aragonès, acumula a sus 38 años de edad una larga trayectoria en política en la que destacó por una apuesta de moderación sin renunciar a la independencia de esta región del noreste de España.

Principal figura en libertad de la histórica formación Izquierda Republicana (ERC), en el poder regional durante la Segunda República y la guerra civil española (1931-1939), este joven jurista ha sido uno de los más firmes defensores de negociar con el gobierno español.

El separatismo catalán elige al moderado Pere Aragonès como presidente regional

"No hay excusa que valga ni tenemos tiempo que perder, hay que reactivar este espacio de negociación y hay que hacerlo de forma inmediata", afirmó recientemente en el Parlamento regional este hombre bajo, de rostro serio, con barba y grandes gafas cuadradas.

Aunque comedido en el tono, los objetivos marcados para esta negociación son de máximos y difícilmente aceptables por Madrid: un referéndum de autodeterminación y la amnistía de los dirigentes procesados por el fallido intento de secesión de 2017.

Necesitado de recabar los apoyos del resto de partidos separatistas, con posturas más radicales, en su discurso de investidura prometió "hacer posible culminar la independencia" de esta región, la segunda más rica y poblada de España.

"Está repitiendo un error en base a una gran mentira", le reprochó el dirigente del partido socialista en Cataluña, Salvador Illa.

El cargo no es totalmente nuevo para este joven jurista que, en septiembre de 2020, asumió como número dos del gobierno las funciones de presidente de forma interina tras la inhabilitación de su antecesor Quim Torra por desobediencia.

Frente al simbolismo de su predecesor, condenado por negarse a descolgar un emblema independentista de la sede gubernamental, Pere Aragonès se caracteriza por su pragmatismo.

"Hay gestos simbólicos que no pueden permanecer en el tiempo. Lo importante no es el simbolismo, es la sustancia que hay detrás de lo que queremos conseguir", decía hace un año en una entrevista.