Imagínese a un grupo de niños moviéndose en medio de un manglar, descubriendo los animalitos que habitan en el ecosistema, quitando la basura y reforestando la zona.
Desde hace años, esta aventura la realizan en la bahía de Chame pequeños de la escuela El Espavé.
El desarrollo urbanístico e industrial tiene un precio que muchas veces se paga con inundaciones. Sin embargo los habitantes de las zonas aledañas han hecho de la producción de carbón una fuente de generación de ingresos para sostener a sus familias. Y para lograrlo, han tenido que devastar grandes cantidades de bosques salados, los manglares.
FUENTE: Telemetro Reporta