Ni el aspecto, ni mucho menos el desagradable olor del excremento de un letrina, evitaron que una joven de 19 años tirara dentro de esta a su primogénita a quien acababa de dar a luz, en un pueblo en la provincia de Coclé.
Ni el aspecto, ni mucho menos el desagradable olor del excremento de un letrina, evitaron que una joven de 19 años tirara dentro de esta a su primogénita a quien acababa de dar a luz, en un pueblo en la provincia de Coclé.