Un GPS en la cabeza, dos brazos, cuatro ruedas y seis cámaras: un robot vinicultor entra al mercado de trabajo. Pero según su creador no competirá con los humanos sino que compensará la falta de mano de obra en los viñedos.
Un GPS en la cabeza, dos brazos, cuatro ruedas y seis cámaras: un robot vinicultor entra al mercado de trabajo. Pero según su creador no competirá con los humanos sino que compensará la falta de mano de obra en los viñedos.