Associated Press (AP). La gente con sobrepeso tiene menos probabilidad de sobrevivir al cáncer y una razón podría ser una sorprendente desigualdad: los obesos reciben un tratamiento insuficiente.
Los médicos frecuentemente les dan menos quimioterapia porque no basan la dosis en el tamaño, como deberían. Utilizan el peso ideal o limitan la dosis por temor a la cantidad de tratamiento que pueda soportar un paciente obeso. Sin embargo, la investigación muestra que la gente pasada de kilos maneja mejor la quimioterapia que la gente de menor talla.
Incluso una pequeña reducción en la dosis idónea de quimioterapia puede mermar las probabilidades de sobrevivir, y los estudios indican que hasta 40% de los pacientes de cáncer obesos han recibido menos de 85% de la dosis correcta para su talla.
Ahora, la organización más grande de médicos en Estados Unidos que tratan el cáncer, la Sociedad Estadounidense de Oncología Clínica, intenta cambiar eso. El grupo ha adoptado directrices para suministrar dosis completas basadas en el peso para los obesos.
No se trata de agrandarla, es el cuidado correcto para el tamaño, dijo el doctor Gary Lyman, oncólogo de la Universidad de Duke y quien encabezó el panel para redactar las directrices.
"Hay poca duda de que algún nivel de tratamiento menor esté contribuyendo a una mayor mortandad y tasas de recurrencia en los pacientes obesos", dijo.
Y en eso está de acuerdo el doctor Richard Pazdur, jefe del área de medicamentos para el cáncer de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA).
"Al minimizar la dosis o limitándola, tenemos pacientes recibiendo menos tratamiento", dijo
El tema de la dosificación aplica a todos los tipos de cáncer tratados con quimioterapia: seno, colon, pulmón, ovarios e incluso enfermedades sanguíneas como la leucemia.
Esto afecta a muchas personas. Ser grande no es sano, pero es la nueva "norma", ya que 60% de los estadounidenses tienen sobrepeso y más de una tercera parte de ellos son obesos.
Algunos médicos limitan las dosis de quimioterapia también porque el paciente tiene diabetes, problemas cardiacos u otras enfermedades que interfieren con la cantidad de tratamiento que pueden utilizar. Sin embargo, por lo general es porque los doctores temen seguir una fórmula estándar basada en el peso porque la dosis parece demasiado grande y temen dañar el corazón o el sistema sanguíneo, de acuerdo con Lyman.