Para Julia Roberts no fue fácil volver al trabajo tras el nacimiento de sus mellizos Hazel y Phinnaeus en el año 2004, ya que el hecho de tener que dejarlos al cuidado de terceras personas por la necesidad de cumplir con sus compromisos profesionales le sumía diariamente en una profunda tristeza.
"La primera vez que trabajé después de tener a Finn y a Hazel fue en la obra de teatro 'Three Days of Rain on Broadway', en la que estuve compaginando estas dos facetas de mi vida durante cuatro meses seguidos. Ellos tenían solo un año y medio en esos momentos, pero yo estaba tranquila porque sabía que en el teatro tendrían un sitio donde poder jugar. El hijo de Paul Rudd [coprotagonista de la obra] también estaba ahí, por lo que me parecía que la situación era perfecta. Pero la verdad es que no fue tan sencillo al final, ya que cuando me dirigía todas las mañanas al ascensor para ir al trabajo, tenía que quitármelos de encima porque me literalmente me tiraban del pelo para que no fuera. En ese momento, me planteé dejarlo todo solo por estar con ellos", reveló la oscarizada actriz al portal The Hollywood Reporter.
Pero la idea de abandonar temporalmente su carrera profesional no fue tomada a la ligera ni como fruto de un impulso emocional, ya que la estrella de Hollywood sabía desde el nacimiento de sus pequeños que ya era hora de tomarse un descanso y centrarse en otras obligaciones."Llevaba trabajando 18 años seguidos cuando tuve a Hazel y Finn nueve años atrás, así que sentía que me había ganado el derecho a pasar un poco de tiempo en mi casa, en mi cocina, pasando el día en mi cama con estas dos personitas tan especiales. Sentí que era mi regalo y que debía aprovecharlo al máximo.
Me sentía muy afortunada por haber tenido la oportunidad de trabajar tanto. Había trabajado duro, me dediqué en cuerpo y alma a ello, y de repente recibí este regalo maravilloso. No iba a desaprovecharlo", confesó la actriz.Aunque los mellizos ya no necesitan la presencia constante de su madre a todas horas, el posterior nacimiento de su pequeño Henry (4 años) no contribuyó precisamente a mejorar la relación entre sus ámbitos familiar y profesional. La simpática artista, casada con el cámara Daniel Moder, confiesa ahora que estuvo a punto de rechazar la oferta que le hicieron los productores de su más reciente película, 'Agosto', porque le partía el corazón la obligación de pasar una temporada alejada de su familia.
"Con 'Agosto' fue la primera vez que dejé mi familia para ir a trabajar y estuve a punto de no hacerlo porque me sentía fatal con la idea. Nunca había estado lejos de mis hijos", explicó.