Un histórico tercer título consecutivo de los Kansas City Chiefs o una dulce revancha de los Philadelphia Eagles: Nueva Orleans estaba lista este domingo para recibir el gran espectáculo del Super Bowl y su multitud de celebridades, incluidos el presidente Donald Trump y la cantante Taylor Swift.
"Pensé que sería algo bueno para el país que el presidente estuviera en el juego", argumentó Trump en una entrevista con Fox News antes de subirse al Air Force One en el estado de Florida.
"Es un día icónico. Va a ser un gran juego, dos grandes equipos, y veamos qué pasa", agregó.
En cuanto al resultado, el mandatario se decantó por un triunfo de los Chiefs por la experiencia de su 'quarterback', el estelar Patrick Mahomes, que puede igualar los cuatro títulos del mítico Joe Montana.
"Cuando un quarterback gana tanto como él ha ganado, tengo que ir con Kansas City", opinó Trump.
En Nueva Orleans, miles de aficionados se congregaron en la popular Bourbon Street antes de desplazarse hacia el Caesars Superdome, donde el mayor evento anual del deporte estadounidense arrancará a las 17H30 locales (23H30 GMT).
Entre los 74.000 espectadores brillará de nuevo la presencia de la superestrella del pop Taylor Swift, que por segundo año consecutivo acudirá al Super Bowl para alentar a su pareja, Travis Kelce, pieza clave de la dinastía de los Chiefs.
La excepcional presencia en un mismo recinto de Swift, partidaria de la demócrata Kamala Harris en las elecciones de noviembre, y Trump, quien no oculta su animadversión hacia la artista, incrementó aún más las medidas de seguridad en torno al partido.
Los 350.000 habitantes de Nueva Orleans viven aún bajo el impacto del atentado sufrido en Año Nuevo, cuando un veterano del ejército estadounidense, actuando por lealtad al grupo yihadista Estado Islámico según el FBI, atropelló a una multitud en Bourbon Street, corazón del turístico Barrio Francés, causando 14 muertos.