LONDRES ( AFP ) El ministro de Finanzas británico, George Osborne, detalló este miércoles un nuevo paquete de recortes por valor de 11.500 millones de libras para el ejercicio fiscal 2015/2016, alegando una recuperación económica y una disminución del déficit más lentas de lo inicialmente previsto.
Estas nuevas medidas de ajuste para el gobierno y el sector público, equivalentes a 17.700 millones de dólares o 13.600 millones de euros, entrarán en vigor justo antes de las próximas elecciones generales, previstas en torno a mayo de 2015.
"El Reino Unido está saliendo de los cuidados intensivos y pasando del rescate a la recuperación", afirmó Osborne al presentar su nuevo plan de ahorros a los diputados en la Cámara de los Comunes.
Pero agregó que "los retos procedentes del exterior", como la crisis de la zona euro, y los efectos de la crisis financiera en la banca británica, obligan a prolongar la austeridad.
Osborne instauró un severo programa de ajustes para reducir el déficit abismal que el gobierno de coalición encabezado por el conservador David Cameron se encontró a su llegada al poder en 2010, y lo ha mantenido contra viento y marea a pesar de su creciente impopularidad.
Las nuevas medidas, que incluyen una limitación del incremento de los salarios de millones de funcionarios públicos al 1% y la eliminación de las subidas automáticas por antigüedad para todos salvo los miembros de las fuerzas armadas, deberían aumentar todavía más el descontento general.
El plan prevé también recortes de hasta 10% en varios ministerios, aunque salva de la criba al sistema de salud pública (NHS), las escuelas y la ayuda al desarrollo.
Por su parte los gobiernos locales, incluidos los ejecutivos de Escocia, Gales e Irlanda del Norte, deberán seguir apretándose el cinturón.
Las únicas que parecen salir ganando con el nuevo plan son las agencias de inteligencia, cuya partida se incrementará un 3,4% hasta los 1.700 millones en el presupuesto de 2015/16.
En cuanto a los subsidios sociales, Osborne anunció una limitación del gasto en ayudas a la vivienda, reducciones de impuestos, prestaciones por minusvalía y ayudas a los jubilados -aunque no las pensiones- serán limitadas a partir de 2015, pero habrá que esperar a 2014 para conocer el tope.
Por ejemplo, los pensionistas que viven en países como España, Grecia, Portugal o Chipre no podrán seguir cobrando la ayuda que reciben sus pares en el Reino Unido para pagar la calefacción en invierno, lo que aparentemente permitirá ahorrar unos 30 millones de libras anuales.
Para compensar los recortes, Osborne anunció también nuevas inversiones por "más de 300 millones de libras" antes de 2020 en infraestructura, energía e investigación e innovación, que serán detalladas el jueves por el ministerio de Finanzas.
Las reacciones de la oposición al nuevo plan no se hicieron esperar. "Si el canciller continúa con este plan económico fallido, le tocará al próximo gobierno laborista dar un vuelco a la economía", declaró Ed Balls, el portavoz del Partido Laborista, que lidera actualmente los sondeos de intención de voto de cara a las generales.
"No tiene sentido presumir de inversiones en infraestructura dentro de cinco o siete años, necesitamos acción ahora", agregó.
El Reino Unido evitó in extremis una tercera recesión consecutiva desde la crisis financiera al registrar un crecimiento de 0,3% en el primer trimestre, pero tanto el Banco de Inglaterra (BoE) como el Fondo Monetario Internacional han advertido que la economía británica está todavía lejos de una recuperación duradera.
Vicky Redwood, analista de Capital Economics, consideró que los anuncios de Osborne muestran que "pese del reciente optimismo provocado por mejores noticias económicas, la recuperación enfrenta todavía dificultades debido al freno del sector público".
FUENTE: Agencia AFP