En la "ciudad que nunca duerme", la última ocurrencia de una pastelería de la Gran Manzana ha sido abrir un "cajero automático" para que los neoyorquinos puedan saciar su apetito por los "cupcakes" a cualquier hora del día.
En la "ciudad que nunca duerme", la última ocurrencia de una pastelería de la Gran Manzana ha sido abrir un "cajero automático" para que los neoyorquinos puedan saciar su apetito por los "cupcakes" a cualquier hora del día.