SAN SALVADOR ( AFP ) Dirigentes de cinco pandillas salvadoreñas reconocieron este sábado en una reunión en una cárcel que la tregua que acordaron hace un año es aún "imperfecta" y adelantaron que realizarán mayores gestos de buena voluntad para contribuir al proceso de paz.
Los líderes de cada grupo fueron trasladados desde otras prisiones hasta el centro penal La Esperanza, en la periferia norte de San Salvador, para realizar la rueda de prensa conjunta.
Los cabecillas de las pandillas -también conocidas como maras- Barrio 18, Mara Salvatrucha (MS-13), Mao Mao, Máquina y Mirada Locos, señalaron que a pesar de la reducción significativa de los homicidios desde la tegua iniciada el 9 de marzo de 2012, resta mucho por hacer.
"Las cosas que se han dado ahorita son históricas. El proceso en sí no ha sido perfecto, como seres humanos que somos, somos imperfectos", manifestó Borromeo Henríquez, quien en la Mara Salvatrucha es identificado como "El Diablito".
Los pandilleros salieron al paso de un pronunciamiento de la Conferencia Episcopal de El Salvador (Cedes), que hace una semana denunció que "la tregua entre pandillas no ha producido los beneficios que la población honrada y trabajadora esperaba para sí misma".
"El secuestro y la desaparición violenta de personas hacen que impere el terror. El terrorismo causado por las pandillas que amenaza, hiere y mata sin discriminación es gravemente contrario a la justicia", destacó la Cedes.
Carlos Mójica Lechuga (Viejo Lin), uno de los líderes de Barrio 18, deploró que la iglesia los haya tildado de "terroristas", un término que consideró fue utilizado "por los grupos tradicionales (de poder)" durante la guerra civil (1980-1992).
En un comunicado que distribuyeron luego del encuentro también arremetieron contra un fallo de la Corte Suprema de Justicia que el viernes declaró inconstitucional el nombramiento de dos facilitadores de la tregua: los generales David Munguía, ministro de Justicia y Seguridad y, Francisco Salinas, director de la Policía, ya que por ley esos puestos deben ser ocupados por civiles.
Según las maras ese fallo forma parte de una "campaña global" que busca hacer "fracasar el proceso de paz" y valoraron que el fin de la violencia debe ser parte de un proceso, al declararse dispuestos a realizar "mayores gestos de buena voluntad" y pasar a "transformarse y reinsertarse" en la sociedad.
"No podemos cambiar la violencia que ha sido por décadas así, pero trabajamos diariamente para que la violencia disminuya y lo que habla por nosotros son las estadísticas", comentó Henríquez.
Desde la tregua los homicidios bajaron de 14 a 5 o 6 por día, por lo que 2012 cerró con 2.576 homicidios, una cifra inferior a los 4.371 de 2011.
Munguía rechazó la versión de analistas que indican que los homicidios disminuyeron porque los pandilleros ahora entierran a sus víctimas y recordó que en 2011 hubo 1.267 desaparecidos y el año pasado con la tregua 612. Entre enero y marzo pasado hubo 183 desaparecidos, el 99% de ellos en barrios populares.
A pesar de la baja en homicidios, las pandillas mantienen extorsiones a la población y aseguran que ese delito disminuirá a medida que se inicien programas sociales o se les brinden oportunidades de empleo.
Los datos oficiales establecen que existen 10.000 pandilleros encarcelados, otros 50.000 están en las calles y forman 1.955 clicas (células). Además, en 184 de los 262 municipios hay 470.264 pobladores vinculados o con "afinidad" con las pandillas.