La chica llegó a la periferia de un tejado de un edificio de dos pisos en la comarca de Liucheng en la ciudad de Liuzhou, en su intento de suicidio. Llorando y gritando, hizo caso omiso de todo el mundo. No sólo se negaba a bajar, que incluso trató de lanzar piedras a los rescatistas. Un bombero que finalmente la atrapó cuando resbaló accidentalmente.