Sin importar las muchas preocupaciones que tenga, el presidente estadounidense Barack Obama, no deja de ser un caballero.
Así lo demostró esta semana durante un vuelo oficial a Austin, Texas, donde viajó acompañado de su esposa, Michelle Obama.
Al momento de bajar del avión presidencial, había una fuerte brisa. Michelle, quien llevaba una falda de vuelos, intentó controlar su vestuario. Muy atento, su esposo la ayudó para evitar cualquier vista indiscreta, tanto a la llegada como a la ida.