Dos estadounidenses que estuvieron presos en Corea del Norte llegaron el sábado por la noche a su país, aterrizando en una base militar de Washington después de que se lograse su libertad mediante una misión secreta del principal funcionario de inteligencia de Estados Unidos en el aislado país comunista.
Matthew Miller, de Bakersfield, California, y Kenneth Bae, de Lynnwood, Washington, llegaron a la base conjunta Lewis-McChord en torno a las 9 de la noche, hora local. Viajaron con James Clapper, director de Inteligencia Nacional, según autoridades estadounidenses.
Bae, rodeado por su familia, hizo una breve comparecencia ante los medios después de aterrizar.
"Sólo quiero daros las gracias a todos por apoyarme y manteneros a mi lado", dijo.
Dio las gracias al presidente, Barack Obama, y a las muchas personas que le apoyaron a él y a su familia. También tuvo palabras de agradecimiento para el gobierno norcoreano por liberarle.
"Fueron dos años asombrosos, aprendí mucho. Crecí mucho, perdí mucho peso", comentó Bae, un misionero estadounidense coreano con problemas de salud. Cuando le preguntaron cómo se sentía, respondió "Me estoy recuperando en este momento".
Su familia ha dicho que sufre diabetes, hipertrofia cardiaca, problemas de hígado y dolores de espalda.
Bae fue recibido a su llegada por miembros de su familia, que viven cerca de la gran base militar situada al sur de Seattle. Su madre le abrazó al bajar del avión. Miller salió poco después del avión militar estadounidense, y también fue recibido con abrazos.
La libertad de los estadounidenses representa el giro más reciente en la errática relación entre el gobierno del presidente Barak Obama y el joven gobernante de Corea del Norte, Kim Jong Un, cuya postura hacia Estados Unidos varía con frecuencia de desafío a conciliación ocasional.
"Es un día maravilloso para ellos y sus familias", declaró el presidente Barack Obama en la Casa Blanca. "Obviamente estamos muy agradecidos por su regreso (de Bae y Miller) a salvo. Y yo agradezco al director Clapper su gran labor en lo que evidentemente era una misión desafiante".
Un funcionario de alto rango del gobierno de Estados Unidos dijo que Clapper llevó un breve mensaje de Obama en el que indicaba que Clapper era su enviado personal para llevar de regreso a su país a los dos estadounidenses. El funcionario solicitó el anonimato porque no estaba autorizado a hacer declaraciones extraoficiales.
Sin embargo, analistas que dan seguimiento a los asuntos de Corea del Norte dijeron que la decisión de liberar justo ahora a Bae y Miller de largas sentencias de cárcel posiblemente fue un intento de las autoridades norcoreanas por aliviar la presión en relación con su historial de derechos humanos.
Naciones Unidas documentó en un informe reciente violaciones, torturas, ejecuciones y trabajos forzados en la red de campos carcelarios de Corea del Norte y acusó al gobierno norcoreano de efectuar violaciones "generalizadas, sistemáticas y flagrantes" a los derechos humanos.
Al parecer preocupó a Corea del Norte que Kim pudiera ser acusado ante la Corte Penal Internacional, dijo Sue Mi Terry, ex analista de inteligencia de alto rango que ahora trabaja en la Universidad de Columbia.
"Este asunto de los derechos humanos se muestra como un factor imprevisto de influencia para Estados Unidos", dijo la especialista.
Bae y Miller eran los últimos estadounidenses retenidos en Corea del Norte.
Allí, Bae cumplía una sentencia de 15 años de prisión por supuestas actividades antigubernamentales. Fue detenido en 2012 cuando guiaba a un grupo turístico por una zona económica norcoreana.
Por su parte, Miller cumplía una pena de seis años de cárcel por espionaje, después de supuestamente romper su visado de turista en el aeropuerto de Pyongyang el pasado abril, para a continuación pedir asilo. Pyongyang afirmó que Miller quería experimentar la vida carcelaria para investigar en secreto la situación de derechos humanos en el país.




