EFE

Los familiares de los pasajeros chinos que tomaron el vuelo MH370, 153 de las 239 personas que embarcaron el 8 de marzo de 2014 en el desaparecido avión, protagonizaron hoy momentos de tensión y desesperación en Pekín tras anunciarse ayer que la búsqueda del aparato se suspende de manera indefinida.

Los llantos desconsolados se intercalaban hoy con los gritos en la sala de reuniones donde representantes de la compañía Malaysia Airlines suelen informar cada mes a estos ciudadanos en la capital china.

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La reunión estaba prevista a las 9.30 (01.30 GMT) pero casi una hora después no había aparecido ningún miembro de la aerolínea, por lo que algunos de los familiares se desesperaron y dos de ellos se dirigieron a una puerta tras la que aparentemente se encontraba algún trabajador de la empresa.

Dos personas comenzaron a golpear la puerta, sin conseguir ninguna respuesta y seguidos de cerca por las cámaras de los medios de comunicación y la policía, que vigila la zona y los encuentros.

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Hasta entonces, el colectivo había trasladado sus peticiones a la prensa, que pudo entrar temporalmente en la sala de reuniones para luego ser expulsada por los agentes.

"Los gobiernos (de Malasia, Australia y China) no han hecho nada, no nos dicen nada (...) Nos esconden la verdad", declaró a los periodistas, Wen Wancheng, acompañado de los familiares que han sido más críticos con la gestión gubernamental del suceso.

A pocos metros de él, una mujer se derrumbaba en llantos y gritos de desesperación, pidiendo "la verdad" sobre lo que ocurrió con su hija, que forma parte de la lista de pasajeros.

"Deben darnos una conclusión. Deben devolvernos a nuestros familiares. Si no pueden encontrar el avión en el mar, entonces tendrán que buscar por tierra. Hay que encontrarles sin importar el coste", reclamó la mujer, Wang Yulian, un poco más calmada después de que dos compañeras le ayudaran a ponerse en pie.

Al parecer, representantes de la compañía aérea ofrecieron hoy a los familiares que cuatro representantes de su colectivo fueran a Malasia a hablar con las autoridades.

"No estamos de acuerdo. Sólo hay dos opciones: que permitan que un miembro de cada familia vaya a Malasia a ver a las autoridades o que envíen a algún representante gubernamental a China a que se reúna con nosotros", explicó a Efe Zhang Yongli al salir de la primera reunión.

Se espera que se celebre un segundo encuentro esta tarde, en un ambiente que continuará siendo tenso, entre la desinformación y el desamparo que los familiares denuncian haber sufrido estos tres años.

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