Buque "Rotterdam" que esperan atracar el jueves en el puerto de Fort Lauderdale, en el sur de Florida

AFP

Había dejado de llover y el cielo estaba azul. "Es hermoso", dice Rick De Pinho, disfrutando el aire fresco desde el balcón de su camarote. Suena perfecto, si no fuera porque está atrapado en un crucero estigmatizado por el temor al contagio de coronavirus.

De Pinho, de 53 años, y su esposa Wendy, de 49, son parte de los casi 800 pasajeros a bordo del buque "Rotterdam" que esperan atracar el jueves en el puerto de Fort Lauderdale, en el sur de Florida.

Publicidad

Su barco acompaña al "Zaandam", que surca el Caribe rumbo al sur de Florida con cuatro fallecidos y cerca de 200 enfermos de aparente coronavirus a bordo, nueve de ellos confirmados.

"Sólo queremos ir a casa", dice a la AFP este abogado de patentes de Nueva Jersey que comenzaba a principios de mes un viaje por Sudamérica que prometía ser inolvidable.

Publicidad

Y lo será.

"Somos un blanco fácil", añade. "Y mientras más tiempo pase la gente aquí, más posibilidades hay de que alguien se enferme y sé que ya murieron cuatro personas".

El "Zaandam", donde viajaba la pareja, ha estado intentando atracar desde el 14 de marzo para que sus pasajeros vuelvan a casa. Pero Chile y los demás países sudamericanos en su travesía por el Pacífico le cerraron todas las puertas.

En respuesta, la línea de cruceros Holland America -parte de la Corporación Carnival- desplegó desde California al "Rotterdam", para dividir a los pasajeros en dos buques y despachar suministros e insumos médicos para el primero.

Muchos de los pasajeros aparentemente saludables fueron entonces transferidos al "Rotterdam" y ambos buques cruzaron el Canal de Panamá el fin de semana.

En ambos barcos hay en total 1.243 pasajeros y 1.247 tripulantes.

"Necesitamos que se haga lo correcto y que a alguien se le ocurra la manera de que salgamos del barco", dice Rick De Pinho. "No puedes tener estos dos barcos navegando a la deriva. La gente quiere ir a casa. Nosotros estamos bien, estamos saludables. Sólo queremos ir a casa".

El presidente Donald Trump intervino a última hora del miércoles para asegurar que expatriará a los canadienses y británicos de los barcos.

En tanto el gobernador de Florida, Ron DeSantis, quien inicialmente rechazaba la idea de recibir a los barcos con coronavirus en sus costas, dio el brazo a torcer el miércoles y comentó que "ciertamente" aceptará el ingreso de los estadounidenses.

Está previsto que el barco llegue a Fort Lauderdale, 50 Km al norte de Miami, hacia mediodía del jueves. Una Comisión del Condado de Broward debe decidir en la mañana si autoriza su amarre.

"Esto es cada vez más absurdo. Hemos estado en el agua desde el 14 de marzo. Ya es un chiste del día de los inocentes", dice Rick, refiriéndose al 1 de abril como el día de los inocentes para los estadounideses.

Su esposa, Wendy, intervino en la conversación para enviar un mensaje a los políticos que han manejado esta crisis: "Recordarán esto. Por favor tomen decisiones correctas desde el punto de vista humanitario y financiero. Por favor, permítannos atracar".

Publicidad

Publicidad