Cataluña Internacionales -  12 de febrero 2021 - 08:41hs

Voto en Cataluña probará impacto de pandemia en separatismo

Más de cinco millones de personas están llamadas a las urnas el domingo en Cataluña para unas elecciones que medirán el impacto de la pandemia del coronavirus en el movimiento independentista de la región del noreste de España.

Formaciones independentistas ocupan el gobierno regional desde hace una década. Y aunque el candidato del Partido Socialista, Salvador Illa, exministro de Sanidad del gobierno central, espera poner fin a la hegemonía secesionista, según las encuestas, el resultado de los comicios no está claro.

La participación podría bajar por la preocupante tasa de contagios del COVID-19 en la región.

Hasta el miércoles, Cataluña tenía una tasa de incidencia acumulada de 391 casos por cada 100.000 habitantes en las dos últimas semanas, que aunque está por debajo de la media española sigue en un nivel peligroso, de acuerdo con los epidemiólogos. Más de 9.000 de los 63.000 decesos confirmados por el virus en todo el país se registraron en Cataluña.

La elección se celebra luego de que las autoridades tuvieron que endurecer las restricciones a las actividades sociales para frenar otra ola de contagios. Así que aunque los catalanes son libres para ir a votar a lo largo del día el domingo, los restaurantes estarán abiertos solo para desayunos y almuerzos y el toque de queda obligará a todos a estar en casa a las 22:00 horas.

El presidente regional interino, Pere Aragonès, trató de posponer los comicios que había convocado antes del repunte posterior a la Navidad, pero un fallo judicial determinó que debían celebrarse. Otras dos regiones españolas demoraron sus elecciones en verano hasta que bajen los contagios. El vecino Portugal, que actualmente es uno de los países más golpeados por la pandemia en el mundo, tuvo elecciones generales el mes pasado.

Las autoridades catalanas adoptarán precauciones extra como habilitar por primera vez centros de votación en mercados, pabellones deportivos y una antigua plaza de toros en Tarragona, todos ellos con mejor ventilación que las aulas de colegios que suelen emplearse.