Panamá (EFE). El arzobispo de Panamá, José Domingo Ulloa, presentó hoy a los católicos una reliquia del beato Juan Pablo II en una misa celebrada en la Basílica Menor Don Bosco, en vísperas del 29 aniversario de la visita del pontífice.
El prelado, tras oficiar una misa en el séptimo aniversario de la casa hogar El buen samaritano, que asiste a enfermos de VIH/sida, dijo que la exposición de la reliquia con la sangre de Juan Pablo II es en honor a su visita, el 5 de marzo de 1983, la única que un pontífice ha hecho a Panamá.
"Pedimos siempre por intercesión del beato por la unidad de la familia, por la unidad de todos los panameños", afirmó el prelado, tras informar que luego de su presentación en la basílica, la reliquia será llevada a la parroquia Santa Eduviges, en el barrio de Betania.
Posteriormente en la eucaristía celebrada en la basílica Ulloa ante cientos de fieles leyó la carta que le envió el cardenal Thanislaus Dziwisz, arzobispo de Cracovia y que fuera secretario privado del papa Juan Pablo II, confirmando el envío de la reliquia y la certificación de su autenticidad.
El purpurado advirtió que la veneración "no es adoración, solo adoramos a Dios, los santos nos sirven para llegar a Jesús, eso tiene que estar bien claro".
La reliquia que es presentada, en víspera de la celebración de un año más de la visita del papa Juan Pablo II realizada el 5 de marzo de 1983 a Panamá, consiste en una pequeñísima tela que tiene impregnada la sangre del beato.
Mientras se hacía el anuncio, en los parlantes de la basílica se reprodujeron las palabras del pontífice cuando besó tierra panameña tras arribar al país en 1983 en una escala por su gira a Centroamérica.
Ulloa solicitó la reliquia en el contexto de la celebración de los 500 años de la Primera Diócesis de Tierra Firme "Santa María la Antigua", y para que los fieles puedan venerar al beato "que nos visitó durante once horas en la que dejó una huella profunda en el pueblo panameño".
En la nota enviada el 22 de enero de 2012 a Ulloa, Dziwisz indica: "Transmitiré a su Excelencia una reliquia ex sanguine, con la certificación de autenticidad, a través de la Nunciatura Apostólica de Panamá".
El cardenal Dsiwisz, además expresa en la carta su alegría porque la comunidad cristiana panameña tenga gran veneración por el beato.
Agrega que recuerda con placer la visita que Juan Pablo II realizó y, en particular, la misa que él ha celebrado por la familia, el encuentro con los campesinos y la visita a la Catedral de ciudad de Panamá.
Luego de la presentación de la reliquia, la misma estará peregrinando por cada una de las 94 parroquias de la Arquidiócesis de Panamá, para luego pasar a las otras diócesis del país.
Finalmente la reliquia, para su veneración permanente, será colocada en la capilla que se construirá cerca del lugar donde el papa celebró la misa campal en Albrook, una antigua base aérea estadounidense a orillas del Canal de Panamá en la periferia noroeste de la capital.
El papa Benedicto XVI ha sido invitado a visitar Panamá en 2013, cuando se celebren los 500 años de la fundación de la primera diócesis en el continente americano, la de Santa María la Antigua.
Tras un pontificado de 27 años, Juan Pablo II falleció el 2 de abril de 2005 y seis años después, en mayo de 2011, su sucesor, Benedicto XVI, lo declaró beato.