El negocio ilícito hace lo imposible por encontrar un destino perfecto de distribución en la clandestinidad que ofrece la espesa selva, oculto en enormes contenedores o muchas veces entre pasajeros sin contar el riesgo. Los ojos de los agentes de Aduanas, sin embargo, se convierten en ese filtro de todo lo que entra al país.
FUENTE: Milagros Córdoba