Aunque los riesgos de sufrir un infarto aumentan después de los 40 años, los estilos de vida predisponen a sufrirlo a temprana edad. Uno de los principales enemigos del corazón, es el colesterol que cuando se pega a las paredes produce la placa que puede llegar a estrechar las arterias, incluso a obstruirlas, lo que puede derivar en un infarto.
FUENTE: Manuel Batista