El bombardeo de anuncios de productos blanqueadores alimenta la obsesión de los tailandeses por la piel pálida y un canon de belleza que, en ocasiones, roza el racismo en detrimento de las personas de tez morena.
El bombardeo de anuncios de productos blanqueadores alimenta la obsesión de los tailandeses por la piel pálida y un canon de belleza que, en ocasiones, roza el racismo en detrimento de las personas de tez morena.