Nada podía salir peor, así que esos días me entregué por completo al bar. Y fue justo en el bar donde la conocí. Estaba yo en la barra cuando la vi aparecer, estaba pidiendo un trago en vaso gigante al bartender. Se llamaba Camila.
Nada podía salir peor, así que esos días me entregué por completo al bar. Y fue justo en el bar donde la conocí. Estaba yo en la barra cuando la vi aparecer, estaba pidiendo un trago en vaso gigante al bartender. Se llamaba Camila.