El original universo creado en 1973 por el artista Jean Dubuffet, "Coucou bazar", con obras en tres dimensiones vestidas por bailarines, regresa ahora durante cinco semanas al Museo de Artes Decorativas de París.
Las gigantescas esculturas danzarinas de Dubuffet vuelven a ejecutar sus bailes macabros para celebrar su cuarenta cumpleaños por las salas del museo, que acoge por primera vez todo el conjunto de elementos sin que sea en la representación ideada originalmente.
A lo largo de la gran nave deambulan algunos actores moviéndose con cierta dificultad dentro de esos particulares trajes azules, rojos, negros y blancos que pesan entre 15 y 16 kilos cada uno.
La actriz Lucie Blain es una de las que se pasean con una obra de arte por vestido, que en su caso es el personaje de "Neanter". "La intención es que los gestos que hacemos estén bastante disociados -asegura- es muy peculiar porque se utiliza la lentitud, de hecho resulta bastante reflexivo", añade entre risas.
Blain asegura que pese a lo extraño de los disfraces, tienen "un gran éxito entre los niños" y que salvo los muy pequeños (menores de 5 años), que a veces se asustan, la mayoría "se acerca rápidamente y juegan a moverse del mismo modo, es decir, muy lento, un poco como un astronauta", señala.
La comparación galáctica no es del todo casual pues Dubuffet creó "Coucou Bazar" tan solo cuatro años después de que se viese al hombre caminar sobre la luna y esos peculiares movimientos forman parte de las influencias de su creación, entre las que también se cuentan el teatro japonés Nô o la danza tradicional balinesa.
Jean Dubuffet (1901-1985), polifacético artista que experimentó nuevos modos de expresión durante toda su vida, llegó a la cima de su ciclo "Hourloupe" de la mano de este cuadro en movimiento representado solo tres veces en su historia: en Nueva York (1973), en París (1973) y en Turín (1978).
Preocupado por el estatismo de las artes plásticas concibe este espectáculo a modo de "commedia dell'arte" con personajes propios bajo nombres tales como "Nini la Melindrosa", "El Gran Grosero", "La Farsante", "El Triunfador", "Patibulario" o "Neanter" (el que es nada).
No solo los personajes sino que todo en esta creación muda tiene algo de juego de palabras, empezando por el propio título, pues los subtítulos de "Coucou Bazar", tanto "Le Bal de l'Hourloupe" como "Le Bal des Leurres" hacen referencia al engaño y la falsedad, pues "leurre" quiere decir "engañifa", por ejemplo.
El carácter lúdico y el que se trate de prendas puede distanciar del hecho de que estos trajes-escultura son auténticas obras de arte, pero el hecho de que sean restauradores de pintura quienes ayuden a los actores a vestirse y desvestirse resulta revelador.
Es el caso de Morgane Martin, que participó en la restauración de las obras previa a la exhibición y la realiza también a diario pues según señala a Efe, "los trajes se gastan y se rozan por el uso, y hay que repararlos continuamente".
Cuenta Martin que la labor de reparación de estos trajes realizados con técnicas como algodón pintado o resina laminada fue compleja pues se encontraban muy sucios, hinchados y con desconchones, así como la espuma interior que permitía que se pudiesen llevar estaba estropeada y fue sustituida por otro tejido similar llamado molton.
En la muestra también se presentan dibujos originales de Dubuffet, fotografías del proceso de creación, documentos, la música del espectáculo, los instrumentos creados por el propio artista e incluso se permite al visitante asistir a la tercera y última representación que existió pues se proyectan los 50 minutos de la versión turinesa.