Además de consagrarse definitivamente como uno de los rostros más reconocibles de la cultura popular contemporánea al tomar el relevo de Julie Andrews y convertirse así en la flamante Mary Poppins del siglo XXI, la actriz británica Emily Blunt, quien asistió ayer miércoles a la presentación en Londres de la esperada 'Mary Poppins Returns', también ha tenido que resolver estos días algunos de los 'problemillas' que, al mismo tiempo, se desprenden de su nueva condición de niñera mágica, los cuales han afectado fundamentalmente a su primogénita."Mi hija mayor me preguntó hace unos días que si de verdad podía volar.
Por desgracia, le tuve que decir que no y ahora me temo que seguiré siendo una madre decepcionante para ellas en la vida real", bromeó la también esposa de John Krasinski, con quien tiene a la citada Hazel (4) y a Violet (2), a su llegada a la alfombra roja del Royal Albert Hall, en el que tuvo lugar la premiere europea del último filme de la factoría Disney.
Más allá del pequeño malentendido que haya podido crear entre ella y su hija mayor, la estrella de Hollywood no podría sentirse más agradecida y entusiasmada por la oportunidad que ha tenido de dar vida a un personaje tan legendario y de gran peso en el imaginario colectivo, a pesar de que en un principio la mera idea de tener que afrontar semejante responsabilidad le resultaba algo "intimidante".
"Cuando me dieron el papel me sentí algo intimidada ante el territorio tan delicado en el que me iba a adentrar. Pero una vez que me deshice de la presión y las inseguridades, disfruté muchísimo interpretándola y he de decir que la adoro.
Estamos hablando de un personaje extraordinario, pero en realidad me lo preparé exactamente igual que lo he hecho con otros personajes", explicó en el mismo evento, en el que también se presentaron intérpretes de la talla de Emily Mortimer, Ben Wishaw y el oscarizado Colin Firth, sobre la necesidad de restar importancia a la tarea para poder sacar precisamente lo mejor de sí misma.
FUENTE: Showbiz