LONDRES, ( AFP ). Los diputados británicos se pronunciarán por primera vez el martes sobre el controvertido proyecto de ley sobre el matrimonio homosexual, que divide profundamente al Partido Conservador del primer ministro David Cameron pero goza del apoyo de laboristas y liberal demócratas.
Los miembros de la Cámara de los Comunes deben pronunciarse en segunda lectura sobre el texto que fue introducido en el parlamento en enero, antes de su envío a la Cámara de los Lores para continuar el proceso.
El proyecto de ley prevé legalizar el matrimonio civil entre personas del mismo sexo y permitir a las confesiones que lo deseen celebrar bodas religiosas, con la excepción explícita de las iglesias de Inglaterra y Gales oficiales.
La legalización de los matrimonios homosexuales, una promesa de campaña de los liberal demócratas, socios minoritarios de la coalición gubernamental, permitirá también a las personas que cambien de sexo permanecer casadas, algo hasta ahora considerado ilegal.
La reforma tiene el apoyo de la oposición laborista y de la opinión pública en el Reino Unido, que desde 2005 permite ya las uniones civiles entre personas del mismo sexo.
Según el más reciente sondeo, publicado por YouGov el domingo, un 55% de los británicos es favorable al matrimonio gay, y sólo 36% se declara contrario.
Estos resultados confirman los de la consulta lanzada por el gobierno entre marzo y junio del año pasado, a la que respondieron 228.000 personas, 53% favorables y 46% opuestas al matrimonio entre personas del mismo sexo.
Cameron se ha declarado personalmente partidario de esta legalización que suscita una gran oposición dentro de su partido.
Entre 130 y 200 diputados conservadores, de un total de 303, podrían oponerse o abstenerse en la votación del martes, en la que no se exigirá disciplina de voto, según estimaciones de la prensa británica.
El diario conservador Sunday Telegraph acusó a Cameron de hacer correr un "riesgo de divorcio" a su propio partido a dos años de las elecciones para presentar un proyecto que no figuraba en su programa electoral, y en cambio abandonar un compromiso a ofrecer un incentivo fiscal a las parejas casadas.
Varias Iglesias, como la mayoritaria Iglesia de Inglaterra y la Iglesia Católica, expresaron su oposición al proyecto, pero otros grupos religiosos como los Quakers y algunas corrientes liberales del judaísmo, están dispuestos a celebrar bodas entre personas del mismo sexo.